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Economía Informal
Macario Schettino
El Universal

Martes 13 de enero de 2009



Poco a poco, sin embargo, han aparecido críticas que afirman que se trata más bien de un refrito de los programas anunciados previamente. Más a fondo, hay muchos que ven insuficiente el esfuerzo del gobierno frente al tamaño de la crisis que auguran.

Hay algo de razón en las críticas. Primero, el Acuerdo Nacional a Favor de la Economía Familiar y el Empleo (ANFEFE) efectivamente recupera buena parte de lo ya anunciado. Los pilares cuatro y cinco son repeticiones del anuncio, ése sí muy oportuno, de octubre pasado: Invertir en infraestructura y hacer más eficiente el gasto del gobierno. Las dos medidas, aunque se hayan anunciado antes, son bienvenidas, o deberían serlo. Invertir en infraestructura suele ser útil, no sólo porque se generan algunos empleos en el corto plazo, sino por el efecto multiplicador de esta inversión.

México tiene un muy serio déficit de infraestructura, desde hace décadas. Cuando iniciaba el TLC, los estudios más serios ponían como el factor de riesgo más importante precisamente la escasa y deteriorada infraestructura en México. Algo hemos mejorado desde entonces, pero poco. Seguimos teniendo puertos de quinta, aeropuertos saturados, y muy pocas autopistas, prácticamente todas ellas de cuota. Ha habido más avance en telecomunicaciones, pero seguimos siendo uno de los países más caros en varios renglones de este sector, incluyendo el uso de telefonía celular y la banda ancha.

El problema con la inversión gubernamental en infraestructura es de carácter general. En todo lo que el gobierno gasta, hay el riesgo de que la dirección no sea la correcta. Aunque puede ocurrir que los técnicos del gobierno tomen buenas decisiones, no es lo común. Sobre todo cuando nadie vigila. Hay así infinidad de caminos rurales que nadie conoce, o que reciben mejoras muy superiores a los beneficios que otorgarán a la comunidad. Y no hablo de corrupción, sino sólo de errores de planeación. Si le sumamos el desvío de recursos, el asunto puede ser verdaderamente grave.

A nivel federal, los mecanismos de transparencia me parece que reducen estas fallas, aunque seguramente no las eliminan. Pero a nivel estatal, no hay nada que impida construir caminos innecesarios, desviando en el proceso parte del dinero. La mejor forma de evitar esto es, como en el caso federal, que toda la información esté disponible, para que la sociedad pueda revisar que las obras efectivamente se realizan y que tienen sentido. Pero los gobernadores, como sabemos, son ahora los autócratas en este país, y no rinden cuentas a nadie.

Pero estábamos hablando del ANFEFE, y decíamos que los dos últimos pilares habían sido ya anunciados. Algo similar ocurre con el primer pilar, que se llama “apoyo al empleo”. Ya se había anunciado desde el año pasado que se tomarían estas decisiones. Tal vez lo novedoso es la ampliación de los servicios de salud y maternidad del IMSS de dos a seis meses para quien pierde su empleo. Como en los otros pilares, aunque ya se hubiesen anunciado, las medidas son útiles. Ayudarán a que quien pierde su empleo no quede totalmente desamparado.

Los otros dos pilares incluyen más novedades. El segundo, en apoyo de la economía familiar, incluye el congelamiento de las gasolinas y la reducción del gas LP, algo que no se había dicho antes. Las otras dos medidas ya existían, aunque se amplían: el programa de sustitución de electrodomésticos, que hace años que lleva el FIRE, y el incremento de créditos para vivienda popular. Con respecto a la gasolina, hay muchos que se quejan de que se congeló ya estando en un nivel muy alto.

No es muy elevado el precio de la gasolina, considerando lo que le cuesta a Pemex. En octubre, último mes del que hay datos detallados, un litro de Magna le costaba a la paraestatal 9.32 pesos, pero se vendía al público en 7.44. Ya considerando el impuesto local, el margen de los distribuidores, etc. el subsidio por litro de Magna fue de 3.56 pesos durante ese mes. En ese mes de octubre, el precio equivalente de la gasolina en Estados Unidos, a pie de refinería, era de 6.86 pesos por litro. Pemex tiene un costo extra de 32%, que puede deberse al flete, a la ineficiencia de nuestras refinerías, o a lo que usted quiera, pero ahí está.

En los primeros días de enero, el precio de la gasolina de Estados Unidos promediaba 5.86 pesos, lo que implica que, congelada la Magna en 7.42 pesos por litro, el gobierno está subsidiando con 32 centavos cada litro que usted compra.

Finalmente, en el tercer pilar hay dos medidas novedosas: la reducción de tarifas eléctricas a las empresas (que no la tarifa fija, que ya existía) y la decisión de que el gobierno compre a Pymes 20% de sus adquisiciones. Esto último ya venía en la nueva ley de Pemex, pero no era para todo el gobierno.

Como sea, el ANFEFE efectivamente resume las decisiones tomadas en los últimos meses, y les da algo de coherencia. Pero, decíamos, a muchos les parece insuficiente. Puede ser, pero el gobierno no puede hacer más que esto, aunque eso tendremos que comentarlo el jueves.



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