Formato de impresión patrocinado por


Los Especialistas
Antonio Minzoni
El Universal

Lunes 12 de enero de 2009



El euro es el heredero del EMU (European Monetary Union) y del BCU (European Currency Unión) y, como EMU empezó a manejarse en 1971.

En una primera etapa, removiendo controles de cambio en Europa; después creándose el Instituto Monetario Europeo (1994), que en 1988 se transformó en Banco Central Europeo y, al fin, el 1 de enero de 1999 nació el euro como divisa única, pero en billetes y monedas fraccionadas solamente a partir del 1 de enero de 2002; empezó así su vida en el mundo financiero junto con otras dos divisas: el dólar estadounidense y el yen japonés.

Cabe recordar que en febrero de 1992 el Tratado de Maastricht (Holanda) estableció los principios de convergencia económico-financieras que deberían cumplir los países de la Unión Europa para adoptar el euro como su propia moneda, principios que recuerdo: 1) déficit fiscal anual no superior a 3% del PIB anual de cada país; 2) deuda pública anual no superior a 60% del mencionado PIB; 3) inflación anual no superior a 2%. Al fin tasas de interés moderadas.

De los 15 países que inicialmente conformaron la UE (Alemania, Austria, Dinamarca, España, Francia, Finlandia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Italia, Irlanda, Grecia, Suecia, Inglaterra y Portugal), solamente 12 adoptaron el euro (Inglaterra, Irlanda y Suecia no entraron al juego de la divisa única) y se integró la llamada eurozona; a su vez, la UE se amplió a 25 países en mayo de 2004 (con Estonia, Lituania, Letonia, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Polonia, República Checa, Chipre y Malta); y en enero de 2007 otros dos países se integraron a la UE (Bulgaria y Rumania), conformando la UE con 27 miembros. A su vez también la zona euro se amplió a 16 miembros, habiéndose integrado a la misma Eslovenia y Eslovaquia en 2007 y Malta y Chipre en 2008.

A este punto quisiera abrir un paréntesis debido a que me lo reclama mi archivo; entre varios papeles encuentro una parte del periódico francés Le Figaro, del 3 de diciembre de 2001, el cual informa, en detalles, que el primer intento de crear una moneda única fue en 1865, cuando Bélgica, Francia, Italia y Suiza firmaron una convención monetaria; Grecia se incorporó en 1868. Se trataba de unificar los valores de las monedas de esos países sobre la base del franco francés. Se agrega que esa convención recordaba una situación ya existente entre Piemonte, Sardinia y el Ducado de Parma (1815). Otros intentos con monedas ya emitidas no tuvieron resultado.

Regresando al tema, recordaré que las tasas de conversión irrevocables del euro en relación con las correspondientes de 11 países (Grecia entró después) fueron establecidas el 31 de diciembre de 1998, como por ejemplo: 6.550957 francos en el caso de Francia; 1,95583 marcos para Alemania; 2,20371 florines para Holanda y así para los otros miembros y para los nuevos que irían integrándose a la zona euro.

Cabe notar que Inglaterra no se adhirió al plan euro, pero a partir de 2008 prácticamente lo hizo debido a que la Isla de Malta es parte de la Corona Inglesa, de suerte tal que su situación en cuanto al euro es de bivalencia.

Débese considerar que desde el Tratado de Maasstricht el mundo económico-financiero ha transitado por cambios de diferentes tipos, mismos que hemos atestiguado y que, directa o indirectamente han afectado a los criterios de convergencia que todavía constituyen las bases en que descansa la divisa única.

Agréguese que el crecimiento económico de los 15 fundadores ha sufrido un estancamiento de importancia desde hace algún año y los últimos indicadores de producción industrial de esos países, menos Bélgica, son negativos, como informa la primera edición del año de la revista The Economist. Esta situación ha ido afectando las relaciones déficit fiscal anual y deuda pública contra el PIB anual total de los países de la zona euro y del mismo euro.

A su vez la Comisión Europea en estos días proporcionó un informe sobre la importante caída del índice de confianza que no se notaba desde hace un cuarto de siglo; otros informes hablan de un aumento en el desempleo, unos 17 millones de los cuales más de 70% corresponden a la zona euro.

Esta realidad, que es parte de lo que está ocurriendo y en mayor grado en otras partes del mundo industrializados, da a pensar que la divisa única transitará por un periodo muy difícil durante algún tiempo logrando sortear su existencia.



© 2009 Copyright El Universal-El Universal Online