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¿Sabe o no sabe?
El Duende Preguntón
El Universal

Jueves 08 de enero de 2009



Ayer que escuchaba, pajarracos, cómo importantes hombres de negocios como Carlos Slim, o funcionarios internacionales, como el director de la OCDE, José Ángel Gurría, elogiaban y aplaudían el plan “anticrisis” presentado por el presidente Felipe Calderón, y decían que contiene medidas “positivas y correctas” para enfrentar la recesión económica de mejor manera, pensé que ojalá al inquilino de Los Pinos no le vaya a dar lo que yo llamo “el síndrome de Hugo”.

Y es que me acordé, pajaritos, que el Pentapichichi mexicano, el mejor jugador de futbol que sin duda haya dado México, ahora que Hugo Sánchez se estrenó como técnico del equipo Almería, en la liga de España, logró un triunfo importante en su debut. Vinieron por supuesto los elogios, los aplausos de la prensa española e internacional al exitoso arranque de Hugo, los reconocimientos a que empezaba con el pie derecho.

Pero Hugo, que tiene el ego algo grande —por algo mis amigos de La Chuleta le llaman Ego Sánchez—, sobrevaloró los elogios a su debut y un día después de aquel triunfo, con un equipo que está peleando por no descender a la segunda división española, ya declaraba: “Estoy listo para dirigir al Real Madrid”.

No le vaya a pasar eso al Presidente. Qué bueno que su Acuerdo Nacional a favor de la Economía Familiar y el Empleo (¿por qué a los políticos les gustarán tanto los nombres rimbombantes que nadie recuerda?) haya sido bien recibido por sectores empresariales y organismos internacionales; incluso por algunos opositores como el ala moderada del PRD que lo consideró, en voz del senador Carlos Navarrete, atinado y oportuno. Qué bueno que muchos analistas hayan dicho que lo ven como un plan completo y con medidas audaces.

Pero no vaya a creer el señor Presidente, como Hugo, que esos elogios ya significan que su plan es un éxito y que ya salvó la que se ve como una de las peores crisis para México. “Del dicho al hecho hay mucho trecho”, decía yo al oír el mensaje presidencial desde el Palacio Nacional, y la Mafufa me secundaba: “Del plato a la boca…”

Lo ideal para todos, y sin duda el deseo colectivo, es que las acciones de gobierno sean oportunas, eficaces y que tengan éxito. Que el uso de los recursos públicos sea el más adecuado, en este caso, para ayudar a las familias mexicanas, a las empresas, a los industriales y a todos los actores de la economía, a sortear lo mejor posible esta etapa de recesión en la que entramos desde finales del año pasado. Pero no bastan los enunciados, los “Acuerdos”, las buenas intenciones, pues para que lo que hoy está en el papel se vuelva realidad.

El Presidente y sus colaboradores tienen aún que demostrar que lo que despertó, en términos generales, buenas expectativas, se materialice pronto y de manera efectiva. Que los apoyos lleguen a quien tengan que llegar, que haya sensibilidad en el gobierno para ayudar a familias, municipios, regiones enteras que se verán afectadas en mayor o menor grado por esta recesión.

“Hechos son amores y no buenas razones”, terminó diciendo la Mafufa por la noche, mientras veíamos en la televisión a un Calderón sonriente porque sabe que su plan contra la crisis tuvo una buena acogida. Sólo espero, insisto, que no se mareen en la casa presidencial y nos salgan con una actitud como la de Hugo.

EL BAÚL DEL DUENDE… Ayer me llegó otra vez el rumor de que para finales de mes, el 29 para ser exactos, se llevaría a cabo el enlace matrimonial de la pareja del año. No, por supuesto que no me refiero a los ridículos de Marta y Vicente, ésos ya están más quemados que los panecillos de la Mafufa; me refiero a La Gaviota y al Gaviotón, como ya le apodan al gobernador mexiquense, Enrique Peña. Pero no se emocionen, porque, cuidadoso como soy, antes de publicar la versión que daban algunos oficiosos voceros que dicen trabajar para el Edomex, me tomé el tiempo para hablar a Toluca, con los encargados reales de la comunicación y me dijeron textualmente: “Nada, no habrá boda, ni en el corto, ni en el mediano plazo”, ¿o sea que quizás en el largo plazo sí? ¿Qué tan largo, para los primeros meses de 2012?... Me voy, pero ¡regresaré! Ja, ja, ja…



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