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| Economía Informal |
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Macario Schettino El Universal Jueves 08 de enero de 2009 |
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Como ejemplo, ayer mismo un periódico de circulación nacional lleva a ocho columnas: “Llega a $14 billones la cobranza de cartera vencida del Infonavit”. No es mala cabeza para un diario que acostumbra inventar problemas, pero el tamaño de su falsedad es sorprendente, incluso para esa casa editorial. Catorce billones de pesos es mucho dinero, mucho más del que uno se puede imaginar. Todo el valor agregado generado en México en un año no llega a tanto. El PIB de nuestro país, para 2008, quedará cerca de los 12.5 billones de pesos. El presupuesto del gobierno, para este año, será de 3 billones. Es inimaginable la existencia de una cartera vencida que supere al PIB del país, o que sea casi cinco veces el tamaño del presupuesto del gobierno. Más todavía, en un país como el nuestro, con un sistema financiero de quinta, la cartera total de créditos ni siquiera se acerca al tamaño del PIB. Toda la banca comercial tiene una cartera de 2 billones de pesos, de lo cual sólo 300 mil millones son cartera hipotecaria. Infonavit, el mayor financiador de vivienda en el país, tiene una cartera total de 600 mil millones de pesos, 0.6 billones. La cartera vencida del instituto ronda los 35 mil millones de pesos: 0.3% de la cifra mágica del periódico de marras. El ánimo de grupos políticos por sacar ganancia en momentos complicados para el país lleva a situaciones como la que comentamos. Es muy grave que un periódico de circulación nacional cometa un error de este tamaño, pero no es nada extraño que se magnifiquen, o de plano inventen, situaciones inexistentes con fines políticos. Es el caso de otro tema financiero que hemos estado escuchando desde fines del año pasado con gran insistencia: el tema de las tasas de interés. Como sabemos, la crisis estadounidense ha provocado escasez de crédito en todas partes del mundo, y en México esto se ha reflejado en un alza de las tasas de interés en algunos productos bancarios. Desde antes de que esto ocurriera, había ya problemas en el pago de tarjetas de crédito, pero esta alza ha provocado un incremento en ellos. El punto más bajo en cartera vencida de créditos al consumo se dio de mediados de 2003 a fines de 2005, con 3%. De ahí empezó a subir nuevamente, alcanzando 6% a mediados del año pasado. Luego viene la crisis, y el último dato que tenemos, de noviembre, es ya de 8%. Las tarjetas de crédito específicamente llegaban a 7% a mediados de año y en noviembre estaban en 12%. Un crecimiento que sí debe preocupar a los bancos. Ahora bien, este fenómeno de crédito vencido en tarjetas se asocia, según muchos, al tamaño de las tasas de interés. Es decir, la gente no paga porque la tasa es muy elevada. La conclusión de los políticos es sencilla: hay que poner un tope a la tasa de interés que pueden cobrar los bancos por el crédito. Esta idea de imponer topes a los precios es muy antigua, y aunque en todas las ocasiones en que se ha utilizado ha demostrado su ineficacia, sigue vigente en la mente de las personas. El problema de los precios tope es el siguiente: si usted obliga a alguien a vender a un cierto precio, que es menor al que se puede obtener en el mercado, esta persona simplemente dejará de vender. Así, en lugar de que los compradores encuentren el producto caro, ya no encuentran nada. El crédito es un bien que la gente quiere, y si no lo encuentra en el mercado formal, lo va a comprar en el mercado informal. Si a usted le parece caro que una tarjeta cobre una tasa de interés de 60% o hasta 100%, intente conseguir dinero con un prestamista, o compre en una tienda de las que dan abonos semanales. Ahí podrá encontrar tasas de interés de 10% mensual en adelante, es decir, de 200% anual para arriba. Si alguien me puede explicar cómo es que estos mecanismos son mejores que las tarjetas de crédito, entenderé por qué quieren poner un tope a la tasa de interés. El tercer tema es el asunto del diesel marino. Resulta que hay un paro nacional de pescadores porque el diesel es muy caro. Lo pagan a cinco pesos litro, cuando el precio del diesel en el mercado mexicano es de siete, y cuando el costo para Pemex en noviembre era de nueve pesos. Por eso hemos tenido contrabando de diesel de México a Estados Unidos durante 2008. Los pescadores pagan el diesel a 60% del costo de producción, pero les parece caro, y por eso están dejando de pescar, según dicen. Es, como el tema de las tasas de interés, un problema falso creado por oportunistas políticos que esperan cosechar rendimientos electorales con ello: candidaturas y votos, pues. No es que no tengamos problemas con el sistema financiero en México, que es de quinta, como ya lo decía, ni que el sector pesquero no sea un fracaso rotundo. No es que no haya problemas, es que los que se están ahora publicitando no existen, son creaciones de empresarios políticos. Empresarios que reciben ayuda de medios de comunicación que no se toman cuidados elementales antes de reproducir mentiras. Escoja bien lo que lee, que no lo engañen.
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