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Vida
Silvia Ojanguren
El Universal

Martes 06 de enero de 2009



La alimentación es factor determinante en el aprendizaje, sobe todo ahora que sonó la campana del regreso a clases y hay que modificar horarios de sueño y volver a las comidas tradicionales, sobre todo al menú equilibrado que brinda energía para cumplir con la tarea diaria del estudio.

Los especialistas en nutrición nos dejan en claro que es indispensable que un niño, antes de ir a la escuela, desayune, que en la noche tenga una merienda ligera y duerma de ocho a diez horas, todo con un fin: Un óptimo desempeño durante el día.

En este escenario de reinicio de clases, médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomiendan retomar hábitos del sueño y alimentación, a fin de evitar el bajo rendimiento escolar, conductas irritables y la mala nutrición en los infantes.

Amor y paz

El jefe de Salud Mental del Hospital de Pediatría del IMSS, Armando Anaya Segura, pide a los padres ser tolerantes con sus hijos en las dos primeras semanas de clases, en las cuales se reajusta el reloj biológico del sueño, para que poco a poco se vayan adaptando a sus nuevas actividades escolares y extraescolares.

Algunos pequeños necesitan comenzar su periodo de adaptación escolar antes del último día de vacaciones, por ello los padres deben programar sus descansos fuera de la ciudad para volver con tiempo y no a las carreras, cuestión que trastoca la recuperación de sueño y alimentación.

De acuerdo con el experto del IMSS, si se observa que un niño está somnoliento, fatigado, irritable, con dolor de cabeza y estómago, posiblemente se deba a que duerme menos de ocho horas, ya que el primero en resentir la falta de este descanso reparador es el sistema nervioso central e, incluso, puede acompañarse de conductas aprensivas, de inquietud, a tal grado que le produce ansiedad.

Buena mesa

Lourdes Espinosa Ovando, jefa de Nutrición y Dietética del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional del IMSS, dice que aunque las tres comidas del día son importantes, la primera es muy necesaria en los escolares de seis a 12 años, etapa donde se acelera el crecimiento hasta ocho veces más, tanto en talla como en peso.

En el desayuno, comida y cena se deben contemplar los cinco grupos de alimentos: cereal, fruta, carnes, leche, azúcar y grasas y, de preferencia, cocidos al vapor o asados.

Si el niño desayuna algo ligero, como un vaso de leche, pan tostado y fruta, en el refrigerio es necesario incluir fruta y vegetales, a fin de tener una buena nutrición.

La nutrióloga aconseja a los padres evitar los refrescos o bebidas colorantes o con endulzantes artificiales, la solución es darles de preferencia agua simple o de frutas. Otra recomendación es no dar dinero, para impedir que consuman comida chatarra, que sólo causa la mala alimentación y obesidad. Pero no sólo de pan vive el hombre: Ambos especialistas coincidieron en que fomentar una mejor relación padre-hijo, mediante juegos, pláticas y otras actividades ayuda al infante a tener mayor confianza y seguridad.



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