Formato de impresión patrocinado por


La Tarea
Cecilia Rosillo
El Universal

Martes 06 de enero de 2009



“Me rompió el corazón”, es una de las típicas frases expresadas cuando se habla de problemas amorosos; sin embargo, aunque a nivel científico, no es el corazón el responsable de que nos enamoremos, casi la mitad de las personas que han sufrido un ataque al corazón presentan alteraciones en su vida sexual.

Normalmente, después de un infarto, la reacción habitual de muchas personas es el miedo a que se repita y cualquier esfuerzo puede parecer arriesgado, como es el caso de las relaciones sexuales. Entre los cambios que experimenta la persona, está la disminución del deseo erótico, el descenso en la frecuencia con la que mantenía actividad coital, abstenciones en la realización del acto e impotencia.

¿De verdad es riesgoso?

Eso depende de cada paciente y su situación. Pero en general, se reporta que a partir de las ocho semanas después del infarto, la persona puede reanudar su vida normal, incluida la sexual. La norma a respetar es que se haga con cierta moderación.

También es importante tomar en cuenta la edad del paciente, la extensión y profundidad de la lesión, los trastornos secundarios, la personalidad, las complicaciones que pudieron derivarse y hasta el estado de ánimo.

Una enfermedad del corazón que ataca más gravemente la vida sexual, sobretodo en los varones, es la arterosclerosis, considerada degenerativa por la destrucción de las fibras musculares lisas y elásticas que las constituyen. Esta lesión genera, prácticamente, un ensanchamiento y rigidez de los vasos medianos y grandes. Su repercusión más importante en la sexualidad es que origina disfunción eréctil, al verse afectada la pequeña red de vasos del pene.

Otra de las enfermedades que alteran la erección es la hipertensión arterial, que se da cuando hay un aumento anormal y permanente de la presión arterial. Los hombres con este problema pueden llegar a tener, además, fracasos eyaculatorios ya que los fármacos que se suelen usar para controlar la presión afecta esta respuesta sexual.

Las enfermedades cardiacas no son exclusivas de los adultos mayores, hombres de 30 o 40 años pueden experimentar estos padecimientos y ver declinada su vida sexual. Curiosamente, en estas edades estos males son más frecuentes en hombres que en mujeres, ya que los estrógenos son hormonas que protegen al corazón de estos males. Lo que no significa que las féminas no los presenten.

¿Cuestión de género?

Según las estadísticas, las mujeres que han sufrido ataques cardiacos son menos propensas que los hombres a manifestar disfunciones sexuales.



© 2009 Copyright El Universal-El Universal Online