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| Serpientes y Escaleras |
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Salvador García Soto
El Universal Jueves 18 de diciembre de 2008 |
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El pleito de élites en que se convertirá la sucesión en el estado ha hecho que la sociedad sonorense empiece a tomar partido de uno y otro lado Decididos a enfrentarse en un duelo shakespeariano, los Bours y los Gándara, dos de los apellidos de prosapia en Sonora, han iniciado una confrontación política con trasfondo de un pleito de familias que amenaza con fracturar el hasta ahora sólido dominio del PRI en la tierra de su fundador, Plutarco Elías Calles. Pero a diferencia de la obra clásica de Shakespeare, aquí no hay romance juvenil; más bien una feroz disputa por la gubernatura que se renueva en julio próximo. Al gobernador Eduardo Bours Castelo, quien ganara fama de “rebelde” y “atrabancado” en su partido, le salió ahora su Némesis: el alcalde de Hermosillo, Ernesto Gándara Camou, quien después de ser uno de los hombres más cercanos del mandatario estatal, decidió rebelarse y lanzarse por la candidatura del PRI sin consentimiento de Bours, que tiene su delfín en el senador Alfonso Elías Serrano, próspero ganadero local. Al grito de “¡Síganme, no me temblarán las piernas para enfrentar el reto!”, Gándara, quien recuperó la capital sonorense para el PRI, tras 12 años de dominio del PAN, se lanzó por la libre y denunció una “andada de golpes bajos” desde Palacio de Gobierno. Invasiones, llamadas anónimas, amenazas, rumores de que está enfermo, son parte de las acusaciones del alcalde de Hermosillo hacia quien fuera su jefe político. Basado en sus propias encuestas, El Grandote, como le llaman a Ernesto Gándara por su 1.95 metros de estatura, dice ir arriba de Elías Serrano en una proporción de dos a uno, y recuerda que al senador y candidato de Bours ya lo derrotó el PAN en la elección de 2006 con una diferencia de más de 90 mil votos. La seguridad del precandidato rebelde se basa en su popularidad en Hermosillo, que es 50% del electorado sonorense, además del apoyo de varias de las familias empresariales y de abolengo del estado. Alfredo Elías, por su parte, cuenta con todo el respaldo del aparato de gobierno, que ha echado a andar una estrategia para apuntalar al senador, encabezada por el hermano del gobernador, Ricardo Bours Castelo, quien se encarga de buscar apoyos de personalidades a la candidatura Elías Serrano. La presión para Bours será real y lo obligará a echar toda su carne al asador para hacer crecer a su candidato; de lo contrario, ya se habla en los corrillos políticos de la posibilidad de buscar a un candidato sustituto que le garantice al gobernador neutralizar la fuerza y popularidad del rebelde Gándara. El pleito de élites familiares, en que se convertirá la sucesión, ha hecho que la sociedad sonorense empiece a tomar partido de uno y otro lado. Los Robinson Bours, avecindados en Ciudad Obregón, son una de las familias más ricas del estado y sus negocios en la agroindustria, con el Grupo Bachoco, el turismo y otros, los hacen figurar incluso entre las élites empresariales del país; los Gándara, por su parte, son hoteleros de los más importantes del estado y su apellido ha estado presente en la política y en la sociedad local desde la época revolucionaria. Eduardo Bours sabe bien que se puede derrotar al aparato y a la nomenclatura priísta estatal, porque él lo hizo en 2002, cuando logró la candidatura y luego la gubernatura, en contra del gobernador Armando López Nogales, y sobre todo enfrentándose al ex gobernador Manlio Fabio Beltrones. Una primera señal de que el gobernador buscará cerrarle puertas a su antiguo pupilo, es el intento de Bours por decidir el nombre del alcalde sustituto de Hermosillo. Mientras Gándara apoya al síndico Gilberto Gutiérrez Quiroz, desde Palacio de Gobierno han operado con el cabildo municipal para cerrarle el paso y pedirles a los regidores que voten “por cualquiera, menos por Gutiérrez Quiroz”. En febrero de 2009 se definirá la elección interna del priísmo y de aquí a entonces veremos recrudecerse una disputa política que en este caso va mezclada con intereses y pasiones familiares. NOTAS INDISCRETAS... “No habrá cambio de estrategia y el Ejército seguirá dando la batalla contra el narcotráfico”, respondió el presidente Calderón, en los primeros días de diciembre en una plática con conductores y columnistas. También reconoció aquella ocasión que los militares “no están capacitados para tratar con civiles” y aceptó el riesgo que eso significa. Las dos cosas, tanto la revisión de su estrategia anticrimen, como las violaciones de derechos humanos cometidas por miembros del Ejército, le acaban de ser cuestionadas al presidente por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. ¿Responderá lo mismo Calderón?... Los dados se aproximan al cierre. Mandaron escalera.
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