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Estación DF
Amilcar Salazar
El Universal

Martes 16 de diciembre de 2008



Desde hace cinco semanas, Ilse Michelle es la niña desaparecida “más buscada” por las autoridades del gobierno de la ciudad. Sin embargo, aún no aparece.

Así lo ha reconocido el procurador del DF, Miguel Ángel Mancera, al tiempo que el Centro de Apoyo para Personas Extraviadas o Ausentes (CAPEA), a su cargo, ya ha mandado colocar en sitios públicos un cartel con el rostro de esta pequeña, de escasos 10 años de edad.

Pocos medios han difundido el caso de esta menor; empero, el lector que pueda ayudar cuenta con la página http://www.pgjdf.gob.mx/capea/index.asp.

El pasado 10 de noviembre, Ilse fue reportada como “desaparecida”, siendo interna del albergue Casita del Sur, institución privada que presta apoyo al albergue temporal de la PGJDF, instancia a la que habría ingresado en septiembre de 2005 tras encarcelarse a sus tutores: un padrastro que presuntamente abusaba de ella y una madre biológica que lo permitiría.

Aparentemente sola en el mundo, la niña habría estado en esa casa asistencial ubicada en el número 447 de la autopista México-Cuernavaca hasta que a finales de octubre se presentó su abuela, Ardelia Martínez, dotada del ordenamiento de la jueza 16 de lo familiar, Gloria Rosa Santos, otorgándole la tutela.

Pero ingrata sorpresa recibió Ardelia —y después las autoridades—, cuando el albergue a cargo de Vanesa Barros no logró explicar la ausencia de la niña. Inclusive, enfrentando un cateo por parte de agentes judiciales así como un intento por encarcelarla, vetado por el juez 64 del Reclusorio Sur, Eduardo Mata, quien argumentó: “la Procuraduría no reunió elementos para presumirle culpabilidad”.

Hasta hoy, la desaparición de Ilse es un enigma que envuelve a familiares, jueces, policías y quizá hasta a la directiva del albergue, que no ha querido dar ningún dato a los reporteros que hemos seguido el caso.

Y mientras la Procuraduría pide “tiempo”, la abuela mantiene serenidad y evita especular sobre las hipótesis tejidas en torno a la extraña desaparición —¿plagio?, ¿huida?, ¿error administrativo?—.

—No está en mí saberlo, que para eso está la autoridad. A ella sí le pido que, por favor, me devuelva a mi nieta— expresa.

amilcarsalazar@yahoo.com



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