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Periodistas de EL UNIVERSAL
El Universal Martes 16 de diciembre de 2008 |
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Al que no lo calienta ni el sol es a Lorenzo Zambrano. En los 23 años que lleva al frente de Cemex, la empresa que fundó su abuelo, nunca estuvo tan de ala caída. Su caso es muy especial: No se trata de un especulador al que el colapso financiero lo haya atrapado. Amante de la economía real, ha sido un individuo que asume riesgos, ciertamente. Empezó con un Cemex que apenas tenía una cuota del mercado nacional, y convirtió a la cementera en un monstruo internacional comprando empresas y apretando gastos. La última compra fue Rinker Materials Corp, de Australia, por más de 15 mil millones de dólares. El problema es que en eso se vino la crisis inmobiliaria de Estados Unidos y se le desplomaron las ventas allá. Mala suerte. El próximo año tiene vencimientos de obligaciones que superan los 5 mil millones de dólares. Mucho escucharemos de Cemex en el futuro inmediato. George W. Bush repartió entre sus amigos contratos de guerra. Violó derechos humanos y acuerdos internacionales sobre medio ambiente. Espió a su aparato de justicia, a minorías, a religiosos y a opositores políticos. Invadió Irak a pesar de la comunidad internacional. Mató a inocentes en Afganistán. Hizo de Guantánamo la vergüenza del planeta. Apagó la esperanza del humanismo. Llevó a su país a la quiebra y a casi perder su poder hegemónico global, y terminará como el presidente más cuestionado por los estadounidenses. Pero algo debe reconocérsele a este hombre: que tiene buenos reflejos. El periodista iraquí que lo llamó “pedazo de perro”, le lanzó los zapatos con precisión, a una distancia relativamente corta. Y Bush pudo esquivarlos, caray... Aquí le contábamos que el PRD había “bateado”, como se dice coloquialmente, una alianza con el PSD. Que todo sucedió en un día: por la mañana acordaron candidaturas comunes, y por la tarde avisaron a los socialdemócratas que siempre no. Pues sí es de atender la inestabilidad del PRD. Qué va. Pero, oiga, ahora José Carlos Díaz Cuervo, el líder nacional del PSD, califica al partido que lo desdeñó de “esquizofrénico”. La pregunta es si no se había dado cuenta, antes de proponer alianzas, que el PRD se reacomoda y en este momento apenas si puede coordinarse internamente. En todo caso, Díaz Cuervo la midió mal: terrible timing para algo tan serio, ¿no cree?
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