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| Economía Informal |
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Macario Schettino El Universal Jueves 11 de diciembre de 2008 |
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Ahora la crisis viene de fuera, no la provocamos nosotros, y no necesariamente estamos en mala posición frente a ella. Las autoridades mexicanas insisten en que estamos bien preparados, y es posible que tengan razón. A diferencia de otras ocasiones, hoy México tiene la menor deuda externa pública entre los países grandes y medianos del mundo, tenemos una inflación en niveles bajos (similar a la de hace medio siglo), márgenes de maniobra, etc. Pero aunque estemos preparados, el golpe no lo podemos evitar. Lo que lograremos es que no nos derrumbe, pero de que lo vamos a sentir, no hay duda. Y sobre esto me parece que seguimos sin asimilarlo. Es cierto que los precios suben, pero la inflación ha pasado de 4% del año pasado a 6%, nada comparable con el inmenso movimiento de 1995, cuando pasó de 7% a 52%. Las tasas de interés, aunque suben, lo hacen en un rango igualmente limitado, y es sólo para quienes tienen deudas caras para quienes hay problemas hoy. Y muchos de ellos nunca han visto cuál es la tasa que pagan, nada más la sienten. Pero que estos efectos no sean de la magnitud de los que vivimos en los últimos 30 años no significa que la crisis sea una cuestión menor. Creo que enero será un mes muy complicado, con muchas personas liquidadas en diciembre que estarán buscando ocupación. Y aunque la inflación esté en niveles bajos, sí se va a resentir en la cuesta de enero. Ahora permítame comentarle dos noticias que aparecen en la revista The Economist de esta semana, una de ellas que ya EL UNIVERSAL ha publicado hace un par de días. La primera, dato fresco, es que ayer miércoles se publicaron los datos de comercio exterior de China para noviembre, y muestran una caída en las exportaciones de 2.2% frente a noviembre de 2007. Pero en las importaciones la caída es de 18%. Son datos espantosos. China había mantenido una tasa de crecimiento en las exportaciones, en esta década, de 20% anual. Ahora es negativa. Y hablar de una contracción en las importaciones de la magnitud que mencionamos indica una caída en la actividad económica, que el jueves veíamos desde el indicador adelantado de actividad industrial. Nuevamente, no contamos con suficiente información de la economía china como para estimar lo que pasa con la actividad económica, pero todo indica que hablamos ya no de una reducción en el crecimiento, sino posiblemente de una contracción. Es una mala noticia, por donde se vea, ya que China ha sido el mecanismo de transmisión de la economía mundial en los últimos años. Le venden sobre todo a Estados Unidos y a sus vecinos asiáticos, pero compran en todas partes para hacerlo. Y la caída en las importaciones implica una reducción en el crecimiento de todos los que venden algo a China. Sudamérica será una de las regiones seriamente afectadas por esto. Adicionalmente, este cambio en el ritmo de China implica problemas internos complicados. El modelo de desarrollo, moviendo paulatinamente población del campo a las ciudades, sufre un ajuste que no será fácil de administrar, incluso para una burocracia tan desarrollada como la de ese país. Este fenómeno, como otros que hemos comentado aquí, pueden modificar significativamente el escenario, alterando de manera definitiva las cosas. Así como el ajuste del dólar, debido a la crisis financiera estadounidense, ha modificado ya nuestro panorama, así puede pasar con China, pero en un tema mucho más complicado de manejar, y de consecuencias mucho más amplias. La otra noticia es acerca de la corrupción en los negocios. De acuerdo con la nota de The Economist, Rusia es el país cuyas empresas recurren más frecuentemente al soborno y al uso de relaciones privilegiadas. Pero en un destacado segundo lugar estamos nosotros. Una de cada tres relaciones económicas con México pasa por sobornos. Para Rusia es una de cada dos. Para China e India, una de cada cuatro. El país desarrollado con mayor uso de sobornos es Italia, uno de cada cinco. No crea que el mundo industrializado está libre de esta humana debilidad, uno de cada 10 negocios en Francia, Estados Unidos o España sufren de esto, y en menor medida están Japón, Canadá o Inglaterra. Lamento darle dos malas noticias, una de coyuntura y otra estructural, pero así está la información en estos días. De la crisis mundial, hay poco que hacer, pero con respecto a nuestro corrupto comportamiento, ya es tiempo de tomarlo en serio. Vamos a tratar de hablar de ello con más detalle, porque tal vez sea uno de los problemas más importantes para nuestro país.
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