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Ricardo Alemán El Universal Martes 09 de diciembre de 2008 |
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En su mensaje al Consejo Nacional, Germán Martínez dijo que el adversario del PAN en 2009 será “el PRI de siempre, que ofrece lo de siempre y actuará como siempre”. No sabemos si el presidente de Acción Nacional ensayó una metáfora o si al formular esa declaración resultó traicionado por el subconsciente. ¡Claro!, además de que olvidó decir a los militantes, simpatizantes y votantes del partido azul si el PAN de 2009 también sería “el mismo de siempre”. Primero valdría la pena que explicara a los suyos si cuando se refería al “PRI de siempre” también se refería al PRD, a Convergencia, al Panal, al Partido Verde, al del Trabajo; porque todos esos partidos son colonias bien asentadas del “viejo PRI”, el “de siempre”, a decir de Germán Martínez, y todos ellos practican las mismas trapacerías del viejo partido. Casi todos ellos —y por el momento se salva el PRD, porque con la llegada de Los Chuchos se sacudió la grosera tutela de sus caudillos— son empresas familiares que no sólo heredaron las peores artes del PRI, sino que insultan a los ciudadanos por su estructura de empresas familiares que no le rinden cuentas a nadie. ¿Quiénes son, han sido y serán los dueños de Convergencia, Nueva Alianza, Verde Ecologista, del Trabajo? ¿No es cierto que son grupos familiares que viven del dinero público? Como queda claro, el PRI —en tanto fuerza política nacional— no sólo es la suma de sus partes; tantos partidos como gobernadores —porque en cada entidad gobernada por el PRI el mandatario es dueño y señor todopoderoso que hace del tricolor lo que le viene en gana—, sino que también deben sumarse sus extensiones y colonias, entre ellas PRD, PT, Convergencia, Panal y Partido del Trabajo. ¿Ese es el PRI de siempre? Creemos que no, y que el jefe del partido azul se equivoca en el diagnóstico. ¿A cuál de esos muchos PRI se refería Germán Martínez? A menos, claro, que el jefe panista se haya referido al fenómeno del bipartidismo que en términos reales se vive en México. ¿A qué bipartidismo nos referimos? El asunto es más sencillo de lo que parece. En realidad en México existen sólo dos tendencias partidistas; la derecha y el PRI. O si se quiere con más claridad, la derecha panista y los muchos PRI. Todas esas expresiones del tricolor a las que nos referimos arriba. Si así es como lo entiende Germán Martínez, entonces debemos reconocer que tiene razón. En efecto, en 2009 el único adversario será el PRI de siempre, sólo que ahora los hijos, las viudas, los herederos ya pusieron casa aparte cada uno de ellos. Elba Esther Gordillo, la mítica profesora que pregonaba llevar al tricolor en la sangre y en los huesos, decidió poner casa propia. La casa es conocida por todos como Panal. Dante Delgado hizo lo propio con Convergencia; igual que Alberto Anaya con el PT. El caso del Partido Verde es la casa de los herederos del PRI, y el PRD fue, hasta hace pocos días, la casa de reputados priístas como Cárdenas, Muñoz Ledo y López Obrador. Y decíamos que Germán Martínez olvidó “voltear el índice”. Es decir, luego de señalar al PRI señalar al propio PAN. ¿Es el mismo de siempre el Partido Acción Nacional? ¿Es el mismo que llegó al poder en 2000? ¿Es el mismo que de panzazo ganó en 2006? ¿Es el PAN que construyeron los fundadores? ¿O qué clase de partido azul veremos en julio próximo? Ese es precisamente el problema. En el pasado Consejo Nacional, tanto el presidente Calderón como Germán Martínez pretendieron enviar el mensaje de un partido que regresa a sus raíces, al origen, en consonancia con el cambio que le imprimió Calderón a una parte de su gabinete, sobre todo con la llegada de Fernando Gómez Mont. Apeló a las raíces, a los mejores hombres, a la doctrina. ¿Por qué? Porque igual que casi todos los partidos políticos, en México o en el mundo, lo que importa es el poder antes que la doctrina, que los principios. Y desde la llegada del neopanismo, desde 1988, los grupos empresariales, los políticos emergentes, los oportunistas de la política usaron al partido azul como pasaporte al poder político. Y todos esos hombres del poder emergente se construyeron en las mismas prácticas del PRI. ¿Por qué los electores se alejan del PAN y regresan al PRI? Porque el PAN ya no es diferente al PRI. Eso le faltó decir a Germán Martínez. Al tiempo. EN EL CAMINO Por cierto, el ex priísta, hoy diputado por el PAN, Benjamín González Roaro dijo que frente a la crisis económica, financiera y de seguridad, el Congreso ha logrado acuerdos impensables y reformas que parecían imposibles. La pregunta es si eso es suficiente.
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