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Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Viernes 05 de diciembre de 2008



Entre los reacomodos que vive el mayor partido de la llamada izquierda mexicana, el PRD, es visible una “mudanza hormiga”.

Es decir, que en pequeñas dosis y de manera constante, en grupos o en lo individual, muchos de los que militaron en ese partido decidieron hacer maletas rumbo a una nueva aventura. Se van en repudio a que el PRD quedó controlado por una de sus tribus, la de Los Chuchos, a los que acreditan toda suerte de malas artes y cuyo líder, Jesús Ortega, motejan como “espurio”.

Y en un lance que quiere ser de sabiduría política —pero que no llega más que al vulgar oportunismo—, una parte de aquellos que salieron “en fuga” del PRD no fueron lejos; apenas llegaron a la casa contigua. Pasaron del amarillo al naranja. Y como si hubiesen cruzado el Jordán —y con ello limpiado sus historias pasadas y las del partido al que llegan— se dicen listos para la nueva aventura y las mejores causas; la lucha por “la gente”.

Y la “tierra prometida” no es otra que ese grosero negocio familiar de Dante Delgado, conocido como Convergencia; formación política de sólida ideología que para su mejor comprensión se reduce al nombre de un cítrico o, si se quiere, a un color; “naranja”. En efecto, buena parte de los que se mudan de ese “perverso” y nada democrático PRD que quedó en manos de Los Chuchos, han encontrado la salvación de sus almas en ese ejemplo de democracia, congruencia, transparencia y honestidad que es el “partido naranja” de Dante Delgado, prohombre de la política mexicana, sólido ejemplo de congruencia política y de honestidad.

Y en el extremo de la farsa —porque nadie que se respete y que respete lo que queda de la izquierda mexicana puede tomar en serio a Dante Delgado y a su insultante negocio familiar—, hasta el diario oficial de los rabiosos fugados del PRD lava la cara de Convergencia y lo vende como el partido del futuro. Dante y Convergencia son —según el resentido diario oficial— no sólo “la tierra prometida”, sino lo más parecido al paraíso.

Pero la mudanza de un sector de ex perredistas al partido naranja es apenas parte de la estrategia de “demolición” del partido amarillo. Otros que aún no salen pero que tienen listas sus maletas, han preferido como destino esa otra moderna expresión de la democracia, la transparencia, la congruencia y la honestidad que es el Movimiento por la Esperanza, que preside el otro ejemplo de honestidad llamado René Bejarano, también prohombre de la izquierda mexicana, incomprendido mártir de la lucha “por la gente”.

En realidad la mudanza de simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador que salen del PRD hacia otras formaciones políticas como Alternativa de Dante, como el Movimiento por la Esperanza de Bejarano, como el PT de Alberto Anaya —incluso la pelea que desde dentro del PRD dan otros como Dolores Padierna—, no es otra cosa que la “estrategia de la canasta de huevos”. Es decir, que distribuir a los seguidores del “legítimo” en otras expresiones políticas en donde buscarán los puestos de elección popular que les negará el PRD de Los Chuchos, pero que al final del día rendirán cuentas a un solo patrón; al llamado “jugo gástrico”.

Otros prefieren motejar la nada convencional idea de repartir a “los hijos” en tantas casas como sea posible, como la estrategia “casa de citas”, porque los seguidores de AMLO se visten de “adelitas” por la mañana, al medio día se enfundan las ropas de promotores de “la esperanza”, por la tarde se meten en la botarga “naranja”, y por la noche deambulan con el disfraz de amarillos del PRD. Y en todos los casos venden su amor político al mejor postor.

La idea, en términos generales —y una vez que el grupo político de AMLO perdió la hegemonía del PRD— es mudar a buena parte de sus simpatizantes a otros centros reales de poder, para que ocupen espacios en la Legislatura por venir en 2009 y en los gobiernos a ser renovados, mientras que otros serán llamados a construir lo que será “la nueva casa”, dentro del Movimiento por la Esperanza.

Otro sector seguirá “sangrando” todo lo que sea posible al PRD, a través de los grupos de Alejandro Encinas, Dolores Padierna, Martí Batres…

Llegado el momento, allá por 2010, todos los hijos dispersos serán llamados a la nueva casa familiar —panal al que también se mudará la “Abeja Reina”— y comenzará “la madre de todas las batallas”, la construcción de la segunda candidatura presidencial de López Obrador, quien a través de un partido propio se enfrentará a su hijo político, Marcelo Ebrard, empujado éste por el PRD de Los Chuchos. Y ocurrirá un nuevo parricidio político. Al tiempo.



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