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| Economía Informal |
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Macario Schettino El Universal Jueves 20 de noviembre de 2008 |
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Ese fin de semana pasado se reuniría el G20, y el liderazgo del presidente electo podría resolver el grave problema de confianza del sistema financiero. Bueno, pues no fue así. Suponíamos, como se lo dijimos entonces, que de ganar Barack Obama podría empezar a nombrar a sus responsables del área económica y a plantear sus alternativas de solución. Sin embargo, el presidente electo de Estados Unidos resultó mucho mejor político de lo que esperábamos. No ha tomado decisiones (o no las ha hecho públicas) en materia económica, y no se presentó ni envió a algún experto en el área, en la cumbre del G20. Obama sabe que la crisis será muy complicada, y quiere que todo el costo político lo cargue Bush, de forma que no habrá ninguna medida del gobierno entrante sino hasta el 20 de enero, día de la toma de posesión. Más claro, el secretario del Tesoro, Hank Paulson, ha declarado que ya no se usará más dinero del paquete de rescate de 700 mil millones de dólares, que usted seguramente recuerda. Ya se usó cosa de la mitad, pero el resto se dejará pendiente hasta la próxima administración. Es decir que vamos a tener dos meses de ausencia total de liderazgo en Estados Unidos. Si efectivamente es así, entonces hay que modificar las expectativas que teníamos, que eran malas, para peores. Ya ayer las bolsas de valores rompieron el piso sobre el que se habían movido desde la última semana de octubre. Aunque varias veces el Dow se había acercado a los 8 mil puntos, y el SP500 a los 850, no se había roto ese soporte. Ayer miércoles los límites dejaron de serlo. En México, la bolsa quedó por las 18 mil 500 unidades, lejos todavía del peor día, a fines de octubre, cuando llegó a 17 mil puntos. En cualquier caso, la estabilidad que habíamos visto en las últimas semanas se rompe hacia el lado negativo. Aunque las tasas de interés interbancarias de los países ricos están ya en niveles más bajos que antes de la crisis, la diferencia entre ellas y la tasa que pagan los bonos del Tesoro estadounidense sigue siendo muy grande, más del doble de lo que era antes del 15 de septiembre. Y esa diferencia es una señal de nerviosismo. Para más preocupación, registre usted que la tasa de interés de los bonos del Tesoro en el mercado secundario están prácticamente en cero (0.06% anual en el bono de tres meses), mientras que los precios, en lugar de subir, empiezan a bajar en Estados Unidos. La decisión de Obama de no meterse en la cuestión económica, como decíamos, le será de gran utilidad en la política interna de Estados Unidos, pero será extremadamente costosa para el resto del mundo. Mientras no haya liderazgo, no hay manera de que las bolsas y las divisas regresen a los niveles previos a la crisis (o al menos cercanos a ello). Así, en lugar de que el peso regresara a niveles razonables frente al dólar, se mantiene por encima de los 13 pesos. Ayer cerró, al mayoreo, en 13.52. Son ya varias semanas con un nivel muy elevado del dólar, y esto ya empieza a repercutir en los precios en México. Así, mientras Estados Unidos ya presenta deflación, todo indica que en México habrá inflación, y mayor a la esperada antes de esto. Si la diferencia inflacionaria con Estados Unidos se abre, entonces el Banco de México estará tentado a subir su tasa de interés. Más cuando el mercado secundario en México ya está moviéndose en esa dirección. El alza buscará evitar una espiral inflacionaria, pero hará cada vez más difícil impedir una contracción económica. Por otra parte, al abrirse esa diferencia entre las inflaciones, si se mantiene por un par de meses o un poco más, entonces ya sería muy difícil que el peso regresara a niveles inferiores a 12 pesos. En resumen: aquí le habíamos dicho que esperábamos que Obama tomara el liderazgo de la recuperación en algún momento entre la elección y la cumbre del G20, y que con ello se estabilizarían los mercados financieros y tomaríamos la tendencia previa (es decir, la devaluación del dólar, o la revaluación del peso, que es lo mismo). Bueno, pues Obama ha decidido no hacer caso de la sugerencia de esta Economía Informal, y privilegia la política interna por encima de la recuperación global. Esto implica un cambio en las expectativas, sobre todo en el área financiera, que nos hacen pensar en un tipo de cambio más elevado para fin de año, una tasa de interés más alta, y posiblemente una inflación superior a 6% anual para diciembre o enero. Vale la pena, además de corregir las expectativas económicas, entender que Barack Obama es un político de primer nivel, de forma que actuará como tal de aquí en adelante. En la búsqueda del poder interno, no tendrá empacho en poner en riesgo al mundo entero, como ya lo está haciendo. Para los ilusionados, es un rápido regreso a la realidad. Como todo político, primero van sus intereses, después los de los demás. En un par de semanas le podré decir el tipo de cambio y la tasa de interés más probable para el cierre del año, de momento sólo le pongo en alerta sobre lo que estaremos viendo. Ni modo, así funciona el mundo.
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