Formato de impresión patrocinado por


Gran Angular
Raúl Rodríguez Cortés
El Universal

Lunes 03 de noviembre de 2008



Por diversos medios se sembró durante los últimos días la idea de que con la reforma petrolera el perdedor es quien celebre la victoria y el ganador quien rezonga la derrota. En ese absurdo digno de Kafka —según el lugar común repetido hasta la saciedad— Felipe Calderón es quien festeja una reforma de la que se desecharon puntos primordiales de su propuesta, y López Obrador es quien refunfuña tras lograr que el Congreso atajara propuestas abiertamente privatizadoras. Esa es, pues, la idea sembrada por la propaganda oficial y por las plumas oficiosas. ¿Es verdad o es mentira?

Empecemos por decir que no hay punto medio. Eso de que el ganador fue México y los perdedores quienes quieren descarrilarlo, es demagogia pura. Habría que determinar si, en efecto, quien se asume como perdedor es el ganador y quien se comporta como ganador es el perdedor. Para ello se debe precisar con toda objetividad qué se ganó y qué se perdió con la ya aprobada reforma petrolera y escudriñar si, como nos aseguran quienes la celebran, sentó las bases para modernizar a Pemex y para mejorar el rendimiento de la industria de los hidrocarburos, sin entregar a manos privadas nacionales y/o extranjeras, el control y la renta generada por ese recurso nacional cuya explotación está reservada al Estado por la Constitución.

Empezaremos con puntualizar qué se ganó:

1. La exclusión del sector privado de la venta de primera mano de hidrocarburos. A contrapelo de la propuesta de Calderón, las compañías privadas que, por contrato, podrán extraer crudo, tendrán que entregarlo a Pemex para que sea ésta la que lo comercialice.

2. La prohibición de que se construyan refinerías privadas. Esto, más que un triunfo de la propuesta ciudadana del Frente Amplio Progresista fue una victoria del PRI que, al oponerse y condicionar con ese tema su alianza con el PAN, defendió los privilegios y negocios del corrupto sindicato y sus socios.

3. Dar a Pemex una mayor autonomía de gestión y más recursos, así como la disponibilidad de excedentes para invertir, punto en el que coincidieron tanto las propuestas del PAN y del PRI, como la del FAP.

Y 4. El fortalecimiento de la planeación estratégica y la definición de una política energética de Estado. Ésta será definida por la Secretaría de Energía, en conjunto con un Consejo Nacional de Hidrocarburos que será creado ex profeso, pero no se aprobará por decreto, sino que tendrá que ser analizada y en su caso ratificada por el Congreso. Ni el PAN ni el PRI habían planteado esa propuesta, de manera que fue el FAP el que consiguió este logro, acaso el único tomado íntegramente de su iniciativa.

Mucho más de lo que se logró detener en esta intención privatizadora es lo que no se consiguió frenar, pero de ello hablaremos en las dos próximas entregas.

Instantáneas

AFORES. Reproduzco el correo enviado por el lector Eduardo Torres Ortiz en relación con la columna del viernes pasado sobre los fondos de ahorro para el retiro: “Las inversiones de las Siefores en la bolsa y el mercado mexicanos son muy útiles para el desarrollo nacional. Lo que no me gusta es que si las Afores se crearon para manejar profesional y adecuadamente los fondos de las pensiones que administra la Consar, todo 2008 presenten minusvalías. En mi caso, cuando cumplí los 56 años me informaron (no me pidieron permiso o tomaron en cuenta mi opinión) que mi cuenta en la Afore se traspasaba a otra blindada que corría un riesgo menor, me explicaron que no habría rendimiento grande porque prácticamente no había inversiones de riesgo en instrumentos extranjeros o nacionales y me indicaron que la Consar así lo indicaba. La minusvalía que presenta desde enero de este año mi cuenta en Invercap Siefore 1, es causada por la crisis financiera internacional, eso lo comprendo. Pero no me queda claro cómo una inversión sin riesgo, según me explicaron, presenta pérdidas como ocurre en las Siefores 2 a 5 que sí corren riesgos. Le solicito me explique en lo posible esta situación pues, aparentemente, se cometió un abuso al manejar nuestras cuentas en forma tan irresponsable”. Creo, con usted don Eduardo, que la explicación es precisamente la irresponsabilidad y la falta de profesionalismo, pero voy a investigar mas al respecto para poder ofrecerle una explicación más amplia. Gracias por escribir.

(rrodriguezangular@hotmuail.com)



© 2009 Copyright El Universal-El Universal Online