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| Desde el piso de remates |
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Maricarmen Cortés
El Universal Miércoles 15 de octubre de 2008 |
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Quienes envalentonados por las abruptas declaraciones del secretario de Hacienda, Agustín Carstens, demandan y esperan sanciones espectaculares en contra de los empresarios que contribuyeron a la devaluación del peso la semana pasada por su compra masiva de dólares, pueden quedarse frustrados, porque las empresas que realizaron operaciones de derivados no incurrieron en ningún delito. A pesar del berrinche de Carstens quien no dudó en gastar 9 mil millones de dólares de reservas para frenar la especulación, no hay en realidad delito que perseguir porque no hay ningún control en el mercado de cambios ni ningún tipo de restricción para que los corporativos de las empresas estén o no inscritas en bolsa, realicen operaciones en el mercado de futuros y derivados. Sin embargo, Guillermo Babatz, el presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, realiza desde la semana pasada una valuación a fondo de las operaciones realizadas con las emisoras que reportaron pérdidas por sus operaciones de derivados, como son Cemex, Alfa, Vitro, Posadas, Comerci, Saltillo y Gruma, y por lo visto sí buscará aplicar sanciones no por los derivados, sino por no haber informado en forma oportuna sobre estas operaciones y, lo que podría ser más grave, por haber distorsionado su información contable. También se pretende y no será ni fácil ni sencillo comprobar si hubo información privilegiada en las operaciones realizadas con estas emisoras, porque desde luego hubo muchos inversionistas afectados por el desplome de más de 80% en las acciones de Comercial Mexicana el viernes pasado, pero también hubo quien obtuvo una muy importante ganancia el lunes cuando estas mismas acciones subieron 34%. Y es que en medio de la excesiva volatilidad que hemos vivido en los mercados en las últimas semanas, lo que predominan son los rumores y el nerviosismo, y será muy difícil, si no es que imposible, detectar si realmente hubo o no información privilegiada. Las mayores sanciones se aplicarán si la CNBV demuestra que las emisoras no cumplieron con los requisitos de informar hechos relevantes. Si bien es cierto que en los reportes trimestrales se incluye información sobre derivados, fue hasta el quebranto de Comercial Mexicana que la CNBV ha obligado a las emisoras a que revelen claramente su posición en derivados y sus minusvalías o pérdidas. Lo que también podemos confirmarle es que en el sector privado hay una gran molestia por las declaraciones de Carstens, que satanizan como en los viejos tiempos del PRI a los empresarios, y estamos hablando de las empresas inscritas en bolsa, que son las que más grandes del país, las que más invierten en México, las que generan más empleos y las más transparentes. En la BMV, que preside Guillermo Prieto, también hay molestia, porque una de las razones del bajo número de empresas emisoras en México es que son muchos los empresarios que prefieren no ser empresas públicas porque, desde luego, las emisoras no son las únicas que especulan con derivados en México. La interrogante es si también hubo compras por parte de los bancos para enviarlas a sus casas matrices, lo que niega Enrique Castillo, presidente de la ABM, y fuga de capitales por parte de los grandes fondos de inversión. Guillermo Ortiz, el gobernador del Banco de México, cuestiona el hecho que una empresa como Comercial Mexicana, que vende frutas y verduras y no tiene exportaciones, haya realizado derivados por mil 400 millones de dólares, que representan casi 50% de sus activos y critica la irresponsabilidad y avaricia de los bancos que los permitieron. Las autoridades financieras enfocan sus baterías en contra de las emisoras de la BMV, pero nunca emitieron una alerta ni sobre la excesiva tenencia de valores mexicanos en manos de extranjeros ni impusieron límites a las operaciones de derivados. NUEVAS REGLAS PARA VALUADORAS Y si la crisis de Enron obligó a modificar las reglas contables para las empresas emisoras con la ley Sarbanes-Oxley, se da por un hecho que la crisis subprime obligará a modificar las reglas para las grandes empresas valuadoras: Fitch, Standard & Poor’s y Moody’s. En el caso de México y las operaciones de derivados, ninguna de las tres alertó a tiempo a los inversionistas sobre el riesgo de estas operaciones, y el caso más patético es sin lugar a dudas el de Comercial Mexicana, que llegó a manejar hasta mil 400 millones de dólares en derivados que representaban 50% del valor de sus activos, una posición sin lugar a dudas muy riesgosa, pero que le reportó importantes utilidades en los últimos tres años. Lo que se pretende es endurecer las reglas a las valuadoras, que hoy como en la crisis de Enron se lavan nuevamente las manos con sus calificaciones, que sin embargo son clave para establecer el rendimiento de una emisión.
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