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Campos Elíseos
Katia D Artigues
El Universal

Lunes 29 de septiembre de 2008



En estos tiempos, donde el narco está aquí, allá y en todas partes, hay que hablar de una narcocultura. Hoy, una especie de diccionario intensivo sobre la palabra narco y sus muchas connotaciones. Esta es la primera parte, y está abierto a recibir sus propuestas.

Guerra contra el narco: Lucha sexenal, a manera de laberinto, donde es fácil encontrar la entrada… pero no se sabe cuándo topemos con la salida. El reto es sacar al Ejército a las plazas problemáticas, ir levantando el polvo, hacer la limpieza y salir con el menor número de funcionarios decapitados por su inoperancia. El reto termina, por lo pronto, al último minuto del 30 de noviembre del 2012.

Narco: 1. Dícese de próspero empresario nacional, dedicado al tráfico de estupefacientes y que ante el embate gubernamental se ha diversificado al giro, digamos, de los secuestros.

2. Dícese de la persona que ante la crisis agrícola ha cambiado los sembradíos de maíz por el de amapolas. En algunos estados, sinónimo de estar “in”, “soy narco” y se abren puertas y caminos.

Narcomantas: Nueva modalidad de demanda ciudadana por parte del sector narco del país, que en lugar de hacer marchas o plantones (donde los pueden detener), recurren a esta técnica. Moda local de la zona norte del país, que coloca avisos bajo la sombra de la noche (sin ser vistos), denunciando corrupción en el gobierno estatal y federal, balconeando a policías coludidos con el narco o bien, denunciando a su banda rival.

Narcocampañas: Mito sin comprobar (jaja) o vox populi mexicano: narcotraficantes aportan dinero a campañas electorales; está el “riesgo latente” (JC Mouriño dixit) de que se presente en 2009 en nuestro país.

Narcopolítico: Especie aún sin comprobar en el territorio nacional, pero que muchos, como a los ovnis, han “avistado”.

Narcolimosnas: Práctica común, negada por la Iglesia, donde los narcotraficantes aportan bondadosamente a las obras buenas de la Iglesia local. Por lo regular sirven hasta para construir templos, seminarios.

Ayer leía el adelanto del libro Luis Echeverría Álvarez, entre lo público y lo privado, de Rogelio Cárdenas.

Ahí, el ex presidente detalla lo sucedido previo y después del 2 de octubre de 1968. Y mire de lo que uno se entera…:

“Sucedió 10 días antes de las Olimpiadas. Esto que te estoy diciendo no se ha hablado mucho. Hasta ahora se me ocurre ya con reflexión. Muy importante… históricamente. Entonces, 10 días después hubo una concentración de 60 o 50 mil gentes en el estadio para que el presidente de la República inaugurara el gran acontecimiento internacional… ¿Qué hubiera pasado? Si no hubiera Olimpiada quizá hubieran invadido el Palacio y hubieran tirado al Presidente”.

¿Neta? Lástima que Gustavo Díaz Ordaz ya no está para contradecirlo y/o defenderse…

Felipe Calderón sí va a Morelia. Lo dijo Leonel Godoy. Mañana estarían en el desfile militar conmemorativo del natalicio de José María Morelos y Pavón. Mientras, continúan las investigaciones respecto a El Tierra Caliente, El Socio y El Grande —él confesó que el ataque fue para “amedrentar y provocar al gobierno— los 3 Zetas arraigados como presuntos responsables del ataques el 15-S.

Nada para nadie. Ese parece el resultado del primer debate entre Barack Obama y John McCain, aunque encuestas, como de CNN y de CBS, dieron como ganador al demócrata.

McCain la hizo de emoción, diciendo que no iría porque prefería apoyar a Bush rescatando la economía, pero se animó. Por cierto, se espera que esta semana el Congreso estadounidense apruebe el plan —ya acordado— para el rescate financiero calculado en 700 mil millones de dólares. Obama ya dijo que lo apoya.

Que sólo su plan puede salvarnos. Lo dijo ayer López Obrador en el zócalo capitalino. Que es mediante sus 10 acciones, que presentó en su ‘Grito legítimo’, como se retomarían los niveles de producción que necesita Pemex. Además dijo que están abiertos a “llegar a acuerdos con sus adversarios” a fin de no permitir la privatización de la paraestatal. Ajá... ¿y su nieve?

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