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Cambalache
Salustio
El Universal

Domingo 28 de septiembre de 2008



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UNA CRISIS DIFÍCIL DE DIGERIR

El doctor Agustín Carstens mantiene el diagnóstico: “A EU le dio una pulmonía y nosotros estamos con un catarro”. Asegura, bonachón, que las cosas ya no son como antes, cuando la superpotencia se resfriaba y nosotros caíamos en cama casi en coma por una pulmonía. Suena gracioso, pero difícil de creer a quien, junto con su patrón Felipe Calderón, admite patrones que apuntan a una etapa más complicada a cuenta de la crisis estadounidense. Y es difícil porque, más allá de su descripción que se pretende sensible y tranquilizadora, ya anuncia que debido al mal que aqueja al vecino el país dejará de percibir 2 mil 500 millones de dólares vía las remesas; y que, aunque no le gusta la tijera, podría haber “recorte al gasto público”. Sí, difícil de creer a quien se atraganta con su diagnosis, pues también apunta estragos en los ingresos por exportaciones y turismo. Casi nada, si se considera que esos tres tristes rubros son los principales captadores de ingresos, junto con la industria del crudo. Difícil de creer a quien, además, se ve aquejado por una inflación preocupante, raquítico crecimiento y que lanza gasolinazos semanales.

SIN FUSIL, EN GUERRA CONTRA EL NARCO

Lo menos que se espera de quien decide iniciar hostilidades contra un enemigo, sea quien fuere éste, es que tome el caso con seriedad.

Si bien es cierto que los hombres de genio militar no florecen a la vuelta de la esquina ni se les encuentra en maceta de cualquier corredor, quien se viste de guerrero debiera garantizar los mínimos de estrategia: que sepa ponderar el quién, el cuántos, el dónde, el cómo. Para evitar, al menos, que aquellos a quienes dice defender consideren que pierde la batalla.

Todo viene a cuenta al oír constantes quejas de los involucrados en la guerra declarada al crimen, cuyos lamentos confirmarían que ellos sí tienen enfrente a alguien con método.

Quejas de viejo y que rebotan de lado a lado y en todo rango:

Policías locales, de la SSP federal, de la PGR y de la mismísima Secretaría de Gobernación. Sí, el gabinete pleno de (in)seguridad.

La persistente: los cárteles tienen mejores armas que las policías y el Ejército.

Tras un enfrentamiento en Sinaloa, se escuchó a un general decir: “Simplemente tuvieron más parque del otro lado… tienen mayor poder de fuego”.

El titular de la SSP, Genaro García Luna, también lanza sus quejas al viento y pide millones para que él y sus mandos se blinden ante posibles atentados. Alega que el crimen posee armamento más poderoso que el de la PFP. Y Juan Camilo Mouriño, titular de Gobernación, dos años después de que su jefe y amigazo se fue a la guerra, descubre que no tiene inteligencia para encarar el reto; el gobierno foxista, dice, dejó un Cisen sin sentido. ¡Caramba! Tarde despiertan a las debilidades. ¿Y el diagnóstico previo?

Así, a más de dos años y a la luz de la creciente violencia que pega más y de peor manera a los civiles, el balance sugiere que quienes lideran las tareas egresaron de la academia del comandante Agallón Mafafas, del Desierto de los Leones, y del muchachito Juan Garrison.

Aunque aún queda la esperanza de que aplican las enseñanzas del viejo Sun Tzu: fingirse débil para aniquilar al enemigo cuando más confiado esté éste.

‘¿I have a dream?’

En la tierra de Martin Luther King, a 45 años de su célebre discurso, Felipe Calderón dijo que él también tiene un sueño. Y convocó “a que pensemos en el sueño mexicano y soñemos fuerte, soñemos verdaderamente que un día vendrá, que un día vendrá que los niños podrán salir a la calle sin miedo, que habrá un día que los pueblos serán plenamente de los ciudadanos y no de los criminales…”. Dulce ensueño en medio de una realidad de pesadilla en el país.



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