![]() | Formato de impresión patrocinado por | ||
| Campos Elíseos |
|
Katia D Artigues
El Universal Domingo 28 de septiembre de 2008 |
|
|
|
“¿Qué es Nortec? No te puedo decir que es el sonido de la ciudad ni que refleja la identidad de Tijuana, sino la identidad de este grupo de personas” Agustín Carstens estaría orgulloso de este contribuyente mexicano. Se puso de apellido Mogt porque es el inicio nada menos que de su RFC… O bueno, también se hace llamar “Fussible”. El joven de 38 años —aunque aparente muchos menos— ve por la ventana de su casa en Tijuana el dibujo de San Diego y también el muro, luces y helicópteros de la Border Patrol. Pero Pepe Mogt no tiene nada que ver con la migración. O sí, porque su música —y la del colectivo Nortec— la ha dado identidad en la última década a una ciudad tan compleja como Tijuana. La ha puesto en los ojos —u oídos, mejor dicho— del mundo. La música de Pepe, como la de Nortec, es electrónica y mezclada. Toman un poco de aquí —la tambora tradicional, por ejemplo— y la mezclan electrónicamente. Hacen una suerte de collage auditivo que es a la vez creación propia. Son un éxito en lugares tan disímbolos como Japón, Alemania, Australia… y México. Pero con él hay que hablar de Tijuana y su mito: la inseguridad, el narcotráfico. También de su evolución y su futuro como puerta de entrada a muchas cosas en México y EU tras el inicio de la construcción, digamos, de Punta Colonet. Pero comencemos por la coyuntura: el atentado terrorista en Michoacán. “México es un país que siempre se ha caracterizado por ser muy pacifista. De repente este tipo de actos, la verdad lo rechazamos. Me da una especie de entre tristeza y coraje”. Le pregunto qué tanto vive él, expresa en su música, la cultura del narco y del narcocorrido como parte de una herencia social inevitable. No es que ellos aplaudan los narcocorridos, explica, sólo que están ahí, los influye como todo lo que pasa en Tijuana. Como los hiphoperos en Los Ángeles… O canciones populares del mismo tipo que se cantan hoy en el DF y que hacen loas de bandas y grupos que tienen control de calles. El corrido y el narcocorrido en Tijuana, dice, tienen una suerte de papel social de juglares: “Son como las noticias cantadas en una forma norteña, ¿no?”. Rechaza la percepción —chilanga, desinformada, acepto— de decir que es una ciudad narca. De los 80 a la fecha, ha crecido exponencialmente: de 200 mil a 3 millones de habitantes. “El que es listo aquí, en todos los aspectos, tiene muchísimas oportunidades. No es así de que digas: bueno, no me va a quedar otra opción y voy a dedicarme al narco o al tráfico de indocumentados. Tijuana es otra onda. Cuando estaba en la universidad quizá hubo quien entró, pero eran casos aislados y aparte tú sabes que quien entra al narco ya no sale. Y lo escuchabas en las noticias, casos tristes, de gente joven que entraba y aparecía muerta”. En los 80, recuerda Pepe, Tijuana era como una isla. Su moneda de uso corriente era el dólar y si pagabas con pesos te veían mal. Sólo había una televisora local, una nacional y el resto eran canales “del otro lado”… Estaban, como en otros lugares de la frontera, “separados” (así dice) de México. Igual pasaba con la cultura. Era o la gringa o la que venían del centro a imponer. ¿Artistas locales? Sin apoyo. “Todo era: ‘Hazlo tú mismo y si eres pintor, instálate tu propia galería porque no va a haber apoyo de afuera’. Con Nortec, ya en el 99, aunque ya había instituciones culturales aquí, todo seguía centralizado. En nuestra primera fiesta, Nortec City, donde hubo artistas que hoy están haciendo cosas en todas partes del mundo, no hubo apoyos… pero llegó gente de Time Magazine y nos dedicaron un artículo de más de seis páginas; The New York Times”. Sobra decir que después de la atención internacional, típico, vino la nacional. Y comenzaron a llover apoyos. “¿Qué es Nortec? No te puedo decir que es el sonido de la ciudad ni que refleja la identidad de Tijuana, sino a la identidad de este grupo de personas que estamos unidos en un sonido y en una estética. Es la Tijuana de este grupo, que nosotros vemos y vivimos, la que exponemos. Quizá no es la Tijuana que las instituciones de cultura y turismo quisieran”. Tijuana no es (al menos no es ya) sólo una ciudad de paso, de narcos y violencia. Es una ciudad que, acepta Mogt, aún se debate en qué identidad cultural tiene… Quizá una identidad cultural individual, aventura él. Yo pienso en lo que decía Salvador Novo: que para que algo fuera realmente universal (global, diríamos ahora) primero tiene que ser profundamente local. Nortec lo es. A Pepe le ha tocado vivir transiciones políticas varias veces. Por ejemplo, Baja California fue el primer estado gobernado por el PAN y también Tijuana, que luego perdió y recuperó el PRI para, posteriormente, ser recuperado por AN. Él no descarta que haya más cambios. Es más, no le preocupan. “Nosotros buscábamos un cambio. La devaluación golpeó a la frontera muy duro. Aquí siempre todo está fluyendo muy rápido, necesitas ver respuestas muy rápidas. Los vecinos que conoces hoy dentro de tres años ya no van a estar aquí. Puedo estar con el PAN un momento, con el PRI otro. Y no es que digas que soy traicionero, sino que es otra realidad. Si llega el PRD y me convence…”. Antes del 2000, Deborah Holtz editó un libro sobre Nortec. Un libro bellamente realizado en el que, junto con un CD musical, venía toda la propuesta gráfica, de arte, que acompaña a todo proyecto cultural amplio. Hay iconos de ese momento, como imágenes de Raúl Velasco y Jacobo Zabludovksy. Le pregunto cuáles serían los iconos que elegiría hoy. Que definen a la sociedad en la que vive. Lo piensa un poco antes de responder. “En Tijuana, el Vaquerito: esa imagen que aún se tiene del exterior y de México. El típico gordo, bigotón, pantalón bien apretado y su cintó acá… Sus botas y su AK-47 y su matita de mariguana que no puedes definir qué es… Probablemente el típico mexicano que no sabes si es policía, narco o nada...” Pero también propone otra, que sabe a realidad limitada hoy pero que será la realidad a futuro: la red, internet. Si antes los medios tradicionales definían personajes, piensa él, ahora no lo harán. O no por mucho tiempo más (pienso yo). “Los medios están siendo devorados por la internet. Yo estudié ingeniería en sistemas, conocí internet desde sus inicios. Chateaba desde 1992 cuando tenías que poner texto y claves. Ahora casi no veo televisión, veo internet. Leo blogs de escritores o lo que quiera. Entro a YouTube, hago mi propio top-ten. Igual con las noticias, en tiempo real, e incluso de gente que está posteando cosas desde otra perspectiva, ¿no? Si no estás en internet, estás en el pasado”. . |
|
© 2009 Copyright El Universal-El Universal Online |