![]() | Formato de impresión patrocinado por | ||
| Economía informal |
|
Macario Schettino www.macario.com.mx
El Universal Martes 23 de septiembre de 2008 |
|
|
|
Como siempre ocurre, para evitar que se cometan tropelías hay que establecer reglas que pueden convertirse en verdaderos obstáculos para el funcionamiento del sistema, dando a cambio una ineficiencia que resulte más costosa en términos sociales que las mismas tropelías. Por eso es difícil la regulación del sistema financiero. Le comento todo esto porque lo que hoy ocurre en EU no tiene nada de nuevo, es una muestra más de por qué la codicia está en la lista de los pecados capitales del cristianismo. Más todavía, esa religión en versiones antiguas y el islam son buenos ejemplos de cómo una regulación mal hecha puede resultar más costosa. En sus versiones extremas, estas religiones han prohibido el cobro de tasas de interés, por considerar que es inmoral que el dinero produzca dinero. Cuando no se puede cobrar tasa de interés, nadie presta, y en consecuencia no hay manera de que quienes tienen ideas puedan hacerlas realidad. Joseph Schumpeter, economista austriaco de inicios del siglo XX, sostenía que para que el capitalismo funcione es necesario que haya quienes quieren emprender y quienes quieran prestarles dinero a esos emprendedores. Si estos dos grupos de personas no existen, no hay manera de que funcione bien el capitalismo. A lo mejor esto le ayuda a entender por qué América Latina es un gran fracaso. El mismo Schumpeter calificaba al capitalismo como el proceso de “destrucción creativa”. Para que funcione, la creatividad destruye lo existente para avanzar. Una explicación más de por qué este subcontinente no ha podido avanzar, ni parece que lo logre jamás. Ante la menor posibilidad de que el avance tenga costos, los latinoamericanos preferimos que no pase nada, y que cada quien siga comiéndose sus dos tacos al día. Bueno, pero nuestro tema no es por qué el capitalismo nos es tan ajeno, sino lo que pasa en Estados Unidos. Ya lo platicamos en colaboraciones anteriores: hay una crisis producto de los excesos de gasto de los estadounidenses, que se endeudaron muy por encima de lo que pueden pagar, y como ahora ya no lo hacen, quienes les dieron créditos tampoco pueden enfrentar sus obligaciones. Y el sistema es igual de eficiente para trasladar ganancias que pérdidas, así que de pronto se nos empezaron a hundir instituciones financieras al por mayor. Después de algunos intentos no muy exitosos, el jueves pasado el gobierno de Estados Unidos decidió aplicar un esquema similar al Fobaproa. Se trata de crear una especie de banco que se quede con los créditos malos, dando a cambio papeles a las instituciones, para que saneen sus balances y puedan empezar a dar crédito nuevamente. Le diré exactamente lo mismo que dije hace 13 años con nuestro Fobaproa: no es una mala idea, pero tiene un defecto. El defecto es que no sólo quienes cometieron tropelías no necesariamente son castigados, sino que posiblemente trasladen el costo de esos malos manejos al fondo de rescate, quedándose con las ganancias que obtuvieron, que son sin duda inmorales, y posiblemente ilícitas. Ése fue el defecto de Fobaproa, se quedó con los créditos que habían fallado por cuestiones del sistema y por la ignorancia de los mexicanos que contrataron créditos muy superiores a sus posibilidades, pero también con créditos que algunos bancos otorgaron mal. Créditos que no tenían garantías, créditos a sus mismos socios, créditos que, en el fondo, eran fraudes viles. No sabemos cuánto de esto hubo en Fobaproa, ni podremos saberlo jamás. Sigo pensando que el monto no era tan importante, comparado con el tamaño del rescate, pero considerando individualmente, sí es bastante molesto que haya algunas personas que obtuvieron fortunas que usted y yo pagamos con nuestros impuestos. Hace 13 años, cuando se discutía el tema en México, mi postura era que era preferible nacionalizar la banca, limpiarla y revenderla. Porque esto impediría esos fraudes mencionados. Quienes se oponían a esta idea sostenían que nacionalizar la banca daría una imagen negativa del país que podía poner en riesgo incluso el TLC. No creo que fuese así, ni creo que hoy eso sea un problema en EU. El rescate de AIG es precisamente con este método: el gobierno financia la parte mala de los créditos, pero se queda con un porcentaje muy alto de las acciones de la empresa. En términos estrictos, se hace dueño de ella, la nacionaliza. Dicen en EU que éste es un rescate “socialista”, lo que no es de sorprender, dado lo poco que entienden allá del resto del mundo. Pero esta columna cree que el más grande estadista de los últimos tiempos, Deng Xiaoping, tenía razón: no importa el color del gato, lo que importa es que cace ratones. Eso exactamente.
|
|
© 2009 Copyright El Universal-El Universal Online |