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Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Lunes 15 de septiembre de 2008



De suyo inteligente, brillante las más de las veces y polémico por excelencia, Jorge Carpizo lanzó la piedra a las siempre agitadas aguas de los derechos humanos en México, y con ello desató la guerra por la CNDH.

El primer presidente de la CNDH en México —rector de la UNAM, titular de la PGR, secretario de Gobernación y embajador— lanzó una severa crítica a la gestión de José Luis Soberanes debido al contraste entre lo que Carpizo califica como un presupuesto excesivo frente a resultados por debajo de lo esperado. Y es posible que el siempre puntilloso Carpizo tenga razón, en cuyo caso la pregunta debería ser otra: ¿por qué hasta ahora, a casi siete años de la gestión de Soberanes, el doctor Carpizo se percata de la crisis que vive la CNDH, y decide alzar la voz al respecto?

La respuesta es bastante clara. A pesar de que el respetado doctor Carpizo dice que no, lo cierto es que su lanzada contra la gestión de José Luis Soberanes marca el banderazo de salida de una guerra por el control no sólo de la joya de la corona en la materia de derechos humanos, que es la CNDH —relevo que se dará hacia finales de 2009—, sino también por el manejo político de ese otro poder ciudadano y económico que son las llamadas ONG, en no pocos casos groseros negocios familiares que viven de fundaciones locales o foráneas, de dinero públicos y otros países, y que no rinden cuentas a nadie.

Y, en efecto, tanto a nivel federal como en cada una de las entidades del país —incluido el GDF— se vive una crisis profunda en la defensa de los derechos humanos, sobre todo porque en no pocos casos las instancias respectivas están bajo el control vertical, autoritario, irrespetuoso de los gobiernos en turno. Existen casos extremos, por ejemplo, como el de Querétaro, en donde el gobierno panista de plano propuso al Congreso la desaparición de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, lo que provocó un escándalo de proporciones también extremas.

Pero en el caso de las dos más notorias comisiones responsables de la defensa de los derechos humanos del país, la federal y la del DF, lo cierto es que han mostrado aciertos y errores —siempre a partir de la óptica del cristal con que se miren sus actuaciones, y desde las posiciones de filias y fobias—, pero siempre en condiciones de confrontación con los gobiernos en turno, lo que deja ver que existen los mínimos de eficacia e independencia.

En el caso de la CNDH, por ejemplo, mantuvo posiciones de confrontación desde su nacimiento con los gobiernos de Salinas, luego de Ernesto Zedillo, con Vicente Fox, en tanto que es notoria la tirantez con el de Calderón, debido a los excesos cometidos por la creciente presencia militar en la lucha contra el narcotráfico. En términos generales, la gestión de Soberanes se expresó contra el desafuero de AMLO que empujó el presidente Fox, al tiempo que desmontó la farsa en torno a la anciana Ernestina Ascencio, supuestamente violada por militares en Veracruz, y sorprendió a muchos cuando en línea con la Iglesia católica y la extrema derecha cuestionó la reforma para despenalizar el aborto que aprobó la Asamblea Legislativa del DF.

De igual manera, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, que preside Emilio Álvarez Icaza, vivió uno de sus peores momentos durante la gestión de AMLO —entre 2000 y 2006—, en donde las garantías individuales en la capital del país vieron un severo retroceso; situación que cambió con Alejandro Encinas y sobre todo con Marcelo Ebrard, cuyo gobierno parece interesado en impulsar a Emilio Álvarez Icaza como pretendiente a la CNDH. En el caso New’s Divine quedó claro, por ejemplo, que existen objetivos comunes entre Álvarez Icaza y Ebrard.

Y es que en la lucha por el control de la CNDH a partir del último tercio de 2009, uno de los fuertes aspirantes es, precisamente, el maestro Emilio Álvarez Icaza. Y por supuesto que no es el único, pues se habla de personalidades como José Woldenberg y Diego Valadés, entre otros. ¿Por dónde andan los grupos, las amistades, las malquerencias de Soberanes y Carpizo? Bueno, pues entre esos grupos, de donde podría salir el nuevo presidente de la CNDH. Carpizo empujará con todo a Valadés, Soberanes obstaculizará con todo a Álvarez Icaza y ya aparecerán los que zancadillearán a Woldenberg. La guerra empezó. Y si no, al tiempo.

EN EL CAMINO

Con plena convicción nos sumamos a la propuesta de que el periodista Miguel Ángel Granados Chapa reciba la medalla Belisario Domínguez, máxima presea que se otorga a un mexicano. Pero también debemos decir que esa candidatura no las tiene todas consigo entre senadores de PRI y PAN.



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