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Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Martes 02 de septiembre de 2008



Para efectos prácticos, hoy termina el primer tercio del gobierno de Felipe Calderón, y más allá del spot seriado en cadena nacional con el que fue sustituido el tradicional Informe de gobierno, en los primeros dos años de gestión son muchos los fracasos y pocos los aciertos.

Primero hay que recordar que la oferta central del candidato, convertirse en el “presidente del empleo”, no quedó más que en buenas intenciones de campaña. Todos saben que el empleo no creció como era esperado, en tanto que la economía en general enfrenta una crisis severa, inflación al doble de lo esperado —casi 6%—, escalada de precios, fracasados pactos económicos, política laboral endeble y una notable reducción en la creación de empleos. Un fracaso, por donde se le vea.

El mayor tropiezo —más allá de la caída de la bicicleta— se percibe en el tema de la seguridad y la desatada delincuencia organizada. Y no se puede hablar de fracaso, sino de tropiezo, porque resultó acertado el diagnóstico sobre el tamaño y la profundidad del problema del crimen. En este rubro los informes que recibió el Presidente de parte de la inteligencia militar aconsejaban, en efecto, un potente despliegue militar capaz de mostrar la decisión y la fuerza del Estado frente a ese conflicto.

Sin embargo, fallaron las estrategias complementarias. ¿A qué nos referimos? No se hizo el trabajo político con alcaldes y gobernadores capaz de “desdoblar” los operativos militares en acciones policiacas locales. Contra lo esperado, al llegar los militares a las regiones bajo control del narco, alcaldes, gobernadores, legisladores y policías locales no sólo no colaboraron, sino que se retrajeron y dejaron solos a los militares. Las autoridades municipales y estatales, sus policías y actores políticos dieron la espalda a los operativos militares, que terminaron por ser inútiles. Todos esos obstáculos serán superados una vez que asuma el control de su cargo el zar contra el crimen, José Luis Santiago Vasconcelos.

Otro tropiezo notable es la reforma petrolera propuesta por el gobierno de Calderón. Pero vamos por partes. Es mentira que se pretendiera una reforma al vapor, como lo alucinó Andrés Manuel López Obrador. Sí es cierto que en el gobierno se equivocaron en la estrategia inicial, luego equivocaron los tiempos, luego fallaron en la estrategia de control de daños que derrumbó a Juan Camilo Mouriño y, al final de cuentas, el gobierno de Calderón perdió el debate mediático.

Pero a pesar de todo habrá reforma petrolera. No la ideal, acaso una reforma bonsái, pero se sentarán las bases de lo que tarde o temprano será una apertura petrolera al estilo de Brasil o China. Y por curioso que parezca, la reforma será posible no por las capacidades del gobierno de Calderón, sino por las necedades y la fuerza autodestructiva del mesías amarillo. En pocas palabras, que los delirios golpistas del legítimo crearon su propio antídoto intramuros del PRD. Y con eso fue suficiente.

En el terreno educativo hubo de todo: fracasos, tropiezos y aciertos. El mayor fracaso —sobre todo en lo político y mediático— fue la imposibilidad del gobierno de sacudirse la perniciosa alianza de Elba Esther Gordillo, con todo lo que eso significa. Nadie puede aplaudir la alianza con uno de los más ofensivos cacicazgos de la educación. Y bueno, hay quienes se dan por bien servidos con el solo hecho de contener la virulencia de la profesora. El mayor acierto fue el pacto por la educación —con todo lo cuestionable que resulte la firma de un pacto, antes que una ley al respecto—, que es una herramienta para el futuro y que revertirá la deficiente calidad educativa, en tanto que el mayor tropiezo es el resultado poco alentador de la prueba ENLACE, que confirma el fracaso educativo de los gobiernos de todos los signos, en las últimas décadas.

Poco visibles —incluso mal calificados en las encuestas—, pero de gran valor social son las políticas públicas en salud y atención a los pobres. Contra todos los pronósticos, el rubro de la salud pública parece llamado a convertirse en una suerte de “joya de la corona” para el gobierno de Calderón —por los ajustes, reacomodos, y avances en el IMSS, ISSSTE y la Secretaría de Salud, en donde destaca la reforma a pensiones y el seguro popular—, en tanto que con una fuerte carga política, la atención a las zonas pobres cuenta ya con un reconocimiento internacional.

Son muchos los rubros en los que el gobierno de Calderón ha fracasado en su primer tercio, también abundan aquellos en los que ha tropezado y son menos los aciertos. Pero es un buen momento para eso que en política llaman “una sacudida a la mata”. En los próximos 10 meses, el acento estará en la seguridad pública, por un lado, y en el terreno electoral, por el otro. Esa realidad permite suponer por dónde podrían venir los cambios. Al tiempo.



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