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México y el mundo
Juan María Alponte
El Universal

Miércoles 27 de agosto de 2008



La convención demócrata de Denver tendrá, de nuevo, una memoria histórica: Edward Kennedy. El actual senador —gravemente convaleciente de un tumor cerebral— recibió conmocionadamente el homenaje de varias generaciones estadounidenses que recordaron las palabras de John Kennedy al iniciar su periodo presidencial: “la antorcha ha pasado a una nueva generación nacida en esta centuria, templada por la guerra, disciplinada por una dura y amarga paz… que asegurara la sobrevivencia y el éxito de la libertad”.

Su hermano, Joseph, murió en combate; él mismo nunca se recuperó de sus heridas de guerra y su espalda fue sostenida por un corset. Primer católico en llegar a la Casa Blanca no dudó en señalar los límites: “I believe, yo creo en una América donde la separación de la Iglesia y el Estado es absoluta y donde ningún prelado católico dirá al Presidente cómo actuar y ningún sacerdote protestante dirá, a sus feligreses, por quién votar”. Fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 y su hermano Bob Kennedy, después de haber sido el permanente interlocutor de Martin Luther King en la Casa Blanca para defender los derechos civiles, sufrió lo mismo.

El 6 de marzo de 1968, Robert Kennedy anunció su candidatura. El 4 de abril murió asesinado Martin Luther King. Bobby Kennedy acababa de llegar a Indiana. Se dirigió al más populoso barrio negro. Sus palabras, no serán lejanas a los delegados en Denver: “En este difícil día, en este difícil tiempo de EU es válido preguntarse qué clase de nación somos y en qué dirección nos movemos. Para aquellos de ustedes que son negros, considerando la evidencia de la responsabilidad de un blanco, ustedes pueden llenarse de amargura, odio y venganza. Podemos movernos en esa dirección como país en una gran polarización: pueblo negro contra pueblo blanco llenos de odio los unos contra los otros.

Pero podemos también hacer un esfuerzo, como Martin Luther hizo, para comprender e impedir que la sangre se expanda por nuestro país… Yo tengo un hermano muerto por un hombre blanco. Tenemos que hacer un esfuerzo para ir más allá de estos difíciles tiempos…”. Voló en el avión, con la esposa de Luther King, llevando su cuerpo a Atlanta. Después ganó las elecciones primarias de California. Fue asesinado unas semanas después que Martin Luther King.

El 11.8% de los delegados demócratas en Denver serán hispanos; 24.5% negros; 56.7% blancos; 4.6% asiáticos; 2.5% nativos. Las mujeres superarán, por vez primera (50.1%) a los hombres.

Todos ellos saben que la presidencia de Bush es la más impopular de la historia política de EU. Saben, también, que las guerras que deja tras sí son una vasta herida en el mundo y una catástrofe económica. Toda la inteligencia y toda la prudencia serán indispensables. La crisis económica del país es seria y grave. El espectáculo que han dado los mayores bancos del mundo, vinculándose a los créditos basura sin la menor responsabilidad, animados sólo por la codicia, ha generado una situación que es superior, en centenares de veces a los Fobaproa famosos. Greenspan sirvió al sistema, pero no a la sociedad y no denunció la catástrofe que llegaba. Obama tiene un panorama económico, con el mayor desempleo de los últimos años, de dimensiones muy grandes y, su Plan de Salud, para incorporar la demanda de más de 40 millones sin seguridad médica, requiere recursos cuantiosos en un país cuyo déficit comercial, déficit presupuestario y déficit de capitales, conforma un tejido socioeconómico vulnerable que no será asumible sin el fin del sistema militar dominante y, a la vez, sin una reinterpretación del sistema fiscal. Enormes problemas que colocan a los candidatos ante una inmensa verdad no nueva: el cambio es indispensable, pero ¿cómo lograrlo?



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