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Entre nos
Claudia Pérez
El Universal

Lunes 25 de agosto de 2008



¿Quiénes de ellos siguen siendo tus amigos? Si alguno de ellos perdura en tu presente, háblale ahora y agradécele su existencia.

Cada 7 años comenzamos una etapa diferente de crecimiento y transformación, dejamos de ser niños y nos convertimos en adolescentes carentes de identidad pero deseosos de imitar a nuestros ídolos para tenerla. Necesitamos construir nuestras aspiraciones y manifestárselas a nuestros padres para que nos orienten y apoyen en el camino que elegimos. Algunos jóvenes empiezan a distinguir lo que desean hacer para convertirse en quienes les gustaría ser.

Evolucionamos a un grado de madurez, responsabilidad y libertad que vamos ejerciendo para adquirir experiencia con base en errores y aciertos. Conocemos nuestra vocación o alguien nos la impuso, pero adquirimos obligaciones y buscamos formas de participar activamente en nuestra supervivencia.

En el siguiente periodo, asistimos a bodas de la gente más cercana, si no es que somos los protagonistas de la misma. Rápidamente nos asombramos de la cantidad de bebés a los que tenemos que ir a conocer. Ya no cabemos en casa de la familia que nos crió y buscamos un entorno agradable que nos permita desarrollarnos a nivel personal y profesional, todo esto independientemente al éxito que vayamos logrando.

Si todo lo anterior te identifica en algo me alegro, pero debo confesar que me es imposible mencionar las infinitas posibilidades que el destino tiene preparadas para cada ser humano y en distinto orden de tiempo. Sin embargo, en alguna parte de estas etapas, seguramente ya conociste el dolor, presenciaste alguna tragedia, estuviste cerca de la muerte y pensaste que no servías para lo que estabas haciendo.

La buena noticia es que sigues vivo, y aún sabiendo que te vas a morir algún día, que puede ser hoy mismo o dentro de varias décadas más, sigues luchando contigo o contra ti mismo. ¿Qué deseas en este momento? Si alguien fuera capaz de concederte ese deseo, ¿qué pedirías? Quizá no venga un genio salido de una lámpara a cumplirte tus caprichos pero el que tiene fe actúa conforme a ella y eres tú mismo el que con perseverancia verá realizados tus sueños.

Cada vez que tengas dificultades, procura enfrentarlas y entender qué fue lo que te llevó a ellas. Detente antes de seguir sin cambiar algo que tal vez estés haciendo mal. Piensa en si te han hecho ver la realidad, o si lo hicieron y los ignoraste. Destruye metafóricamente todo lo que no está funcionando en tu vida para que tengas un terreno plano en donde comenzar a construir de nuevo. Quizá no sepas lo que quieres edificar en ese espacio pero no te detengas.

Sigue el consejo musical de Julieta Venegas: “el presente es lo único que tengo”, no es conformismo, sino sabiduría y consuelo. Repite cada mañana en voz alta: “¡soy libre!”, varias veces hasta que puedas gritarlo sin temor..

lahojaenblanco@gmail.com



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