![]() | Formato de impresión patrocinado por | ||
| México y el mundo |
|
Juan María Alponte El Universal Domingo 24 de agosto de 2008 |
|
|
|
Un lector de esta columna, Rodrigo Hernández López (el texto a disposición del periódico), me pregunta por el “telegrama Zimmerman” y me interroga: “¿En verdad jugamos un papel importante dentro de la Gran Guerra?” Contesto porque “lo del papel importante” me inquieta. El 28 de febrero de 1917 (el 5 de febrero se promulgó la Constitución), el gobierno del presidente Wilson, del Partido Demócrata, autorizó la publicación de un telegrama que ha pasado a la historia como el telegrama o note Zimmerman. Zimmerman era el ministro de Relaciones de Alemania. Alemania estaba en guerra contra Inglaterra, Francia y Rusia desde 1914. En 1916, su flota y, sobremanera, sus submarinos destruían los buques de EU que transportaban alimentos, armas y toda clase de materiales necesarios a Inglaterra. La gravedad de los hundimientos condujo a Wilson a pedir que se armara a los buques para defenderse. El 64 Congreso se negó. El 2 de abril, ante el 65 Congreso, admitió Wilson que “la neutralidad no era factible ni deseable cuando la libertad y la paz (sintetizo) estaban en peligro”. El 6 de abril de 1917 firmó la Declaración de Guerra a Alemania. El Congreso lo aprobó por 82 votos contra 6; el Senado por 375 contra 50. Unos días antes, el 25 de febrero, Wilson recibió el texto. El telegrama, en código, se dirigió al embajador de Alemania en México, Heinrich von Eckardt. Fue interceptado por el Servicio de Inteligencia británico. Lo puso en conocimiento del embajador de EU en Londres, para que lo transmitiera a Wilson. El texto decía, en síntesis, que si México apoyaba a Alemania, si EU entraba en el conflicto, al final, en la victoria, recibiría Texas, Nuevo México y Arizona (ni palabra de California). Los alemanes ignoraban los problemas que México vivía. Lo cierto es que una copia del texto fue enviada por el embajador de EU en Londres, Walter H. Page, a Wilson. Remitida, igualmente, a Edward Hodd, de la Associated Press. Una onda mediática entró en juego. El 3 de marzo, el Senado de EU admitió la autenticidad del documento. En abril de 1917, EU entraba en la guerra. The Oxford history of the American people admite que el telegrama (destinatario Carranza, vía embajador alemán) posibilitó una acción represiva contra el espionaje alemán en EU. Fueron expulsados el embajador de Austria, dos agregados de la embajada alemana en Washington (Austria entró en la guerra del lado alemán) acusados de participar en actos terroristas en EU (páginas 858-859). En fin, el telegrama sirvió para acelerar el fin de la neutralidad estadounidense. Bertram D. Wolfe, quien fuera en 1928 el único norteamericano que formara parte de la Internacional Comunista (después rompió con Stalin), en su notable libro A life in two centuries sugiere (página 134): “El telegrama era un ‘falso’ inventado por los ingleses o una broma”. Sin embargo, reconoce que Alemania asumió su autenticidad, pero con una explicación: el telegrama era para en caso, solamente, de que EU entrase en guerra. Lo cierto es que pasó a ser un pretexto más para incrementar en EU la decisión de declarar la guerra a Alemania. Se mezclaron, en el proceso, la posición de Wilson contra el general Huerta y los conflictos internos paralelos. Woodrow Wilson, elegido por vez primera en 1912 y, por tanto, protagonista en los graves incidentes de guerra en Veracruz, se encontró envuelto en un conflicto universal que haría famosos (e inútiles) sus “Catorce puntos” para la paz del mundo.
|
|
© 2009 Copyright El Universal-El Universal Online |