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Entre nos
Claudia Pérez
El Universal

Lunes 11 de agosto de 2008



Llorar es necesario cuando no se pueden contener más las emociones, es la catarsis de un sentimiento tan fuerte que no se comprende con el pensamiento.

El sufrimiento mental se presenta de muchas maneras, la depresión es la más común. En todo el mundo millones de personas sufren, según los cálculos, de depresión biológica aguda, la cual requiere una atención médica que no necesariamente es recibida.

Hay otros miles que padecen “depresión encubierta” por lo que no se dan cuenta que sus dolores físicos son, en realidad, síntomas de depresión.

En general, la depresión es el “resfrío común” de la siquiatría. Es el estado que provoca más consultas al médico, incluso que los virus, la hipertensión arterial, el dolor de cabeza y, por cierto, el resfrío común.

El apoyo social es de utilidad en el manejo de las pérdidas de los seres queridos. El tratamiento farmacológico en la depresión es insustituible, como en muchas otras dolencias; es como la insulina para la diabetes.

Conseguir un diagnóstico adecuado y disponer de terapias eficaces son por el momento las armas más efectivas para el tratamiento de este mal.

Un punto de coincidencia es que la depresión se convertirá en los próximos años en el segundo problema de salud mundial, después de las enfermedades cardiovasculares. En Argentina, se estima que un 15% de la población sufre depresión. El problema radica en que muchos pacientes que se benefician de los tratamientos farmacológicos no reciben la atención adecuada.

La mayoría de las depresiones tienden a hacerse crónicas. La terapia de mantenimiento es positiva porque disminuye el riesgo de una reaparición del padecimiento. Aparte del tratamiento farmacológico o sicoterapéutico es importante, una vez que haya hecho efecto y que el paciente sienta que ha mejorado su condición, seguir cierto estilo de vida como:

Tener pensamientos positivos, cuidar la salud física, mantener un calendario diario uniforme, reanudar las responsabilidades de forma lenta y gradual, aceptarse a uno mismo. Además de no compararse con otras personas que considera favorecidas, expresar las emociones, seguir en todo momento y hasta el final el tratamiento impuesto, reunirse periódicamente con el terapeuta, tener una dieta equilibrada, hacer ejercicio.

El planteamiento de metas y objetivos nos ayuda a convertir la tristeza y la angustia en algo productivo que nos sirva de distracción para que el ocio no sea el que actúe en lugar de nuestra voluntad. Recuerda que el apoyo de nuestros familiares y amigos son la mejor medicina para la rehabilitación emocional.

lahojaenblanco@gmail.com



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