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Antonio Minzoni
El Universal Lunes 11 de agosto de 2008 |
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Las segundas, propias de los países productores del petróleo y de algún otro llegando a una situación que en varios de los países del golfo Pérsico no saben qué hacer con los billetes verdes y buscan caminos, que no sean los energéticos, para hacer producir esa abundancia. En las últimas siete, ocho décadas el mundo ha sido testigo de situaciones como éstas: 1) una crisis financiera con motivo de las suprimes (hipotecas de alto riesgo) que ha desvastado grandes bancos de Estados Unidos y de Europa; 2) una crisis alimentaria que ha invadido el mundo en casi su totalidad; 3) otra, la petrolera, por los altos precios del energético, nunca vistos hasta hoy y que a su vez ha originado la “abundancia” antes mencionada; 4) una crisis inflacionaria que se está adueñando de gran parte del mundo, alimentada en parte por la alimentaria; 5) otra relacionada con la gran volatilidad de las bolsas de valores y daños que está originando y la incertidumbre de los grandes bancos centrales de si aumentar o no las tasas de interés (véase diferencias de criterios entre la Fed y el Banco Central Europeo); al fin un conjunto de situaciones que dejan entrampado al mundo. La información sobre éste, que podría llamarse “un fenómeno” de la primera década de siglo XXI, es muy abundante y a través de todos los medios de que se dispone hoy, por lo que quisiera revisar, aun brevemente, con usted esta situación considerando que de una manera u otra todos estamos afectados en el futuro mediato en nuestros bolsillos. Crisis hipotecaria. Según el ministro de Finanzas de Estados Unidos, John Paulson, recientemente de paso por París, según reporta la revista francesa Le Point (El Punto), las pérdidas vinculadas a las suprimes serían de unos mil 300 billones de dólares (el FMI habla de una cantidad que frisa los mil billones) de los cuales —como aparece en la mencionada revista— 233 corresponden solamente a nueve bancos, encabezados por el Citigroup (58 billones) y como último el GP Morgan Chase con 12 billones. De los cuales, cinco son estadounidenses y registraron pérdidas estimadas por 20% del total. Pero no se menciona el Northern Rock (inglés) que, siguiendo la revista, otorgó créditos por habitación por hasta 125% del valor: el fracaso no podía faltar; el banco central inglés intervino para salvar a los clientes, en largas colas para recoger sus fondos. A su vez mencionaré el Bear Stearns, la estrella del Wall Street como banco de inversión; para salvarlo, la Fed otorgó a través de otro banco un préstamo de 29 billones de dólares y las acciones se estabilizaron a 10 dólares de los dos en que habían caído. La lista es larga, por último mencionaré que Fannie Mae y Freddy Mac, las dos grandes compañías de financiamiento hipotecario de EU, se encuentran actualmente en situación difícil por sus pérdidas, originando seria preocupación tanto a la Fed como al Tesoro de ese país. En cuanto a Europa, los países que más han resentido el desastre hipotecario son Inglaterra, Alemania y Suiza con el USB (Unión Bancos Suizos); América Latina prácticamente no ha sido afectada, amén de algunos bancos filiales de instituciones americanas que hayan sufrido pérdidas por el motivo descrito. Otras crisis. La demanda creciente del oro negro ha motivado otra situación de emergencia mundial; por un lado ha creado para pocos países la abundancia de la divisa estadounidense, pero, por otro, la gran mayoría ha sufrido un aumento en precios de una gran variedad de bienes y servicios; el mundo se mueve con ese energético y no hay visos de un regreso a los precios de hace apenas dos años A su vez la crisis alimentaria como la de los granos básicos ha complementado a la anterior, y según analistas sobre el tema, se debe a varios factores como malas cosechas en Europa hace dos años, sequía y otros fenómenos atmosféricos en Asia y Australia y a la gran demanda de combustibles alternos al petróleo requerido por China e India. Esta escasez de alimentos básicos castiga principalmente a los países pobres; sin embargo, su impacto lo resienten todas las familias de otros países. Por otro lado un mapa de la inflación, a nivel mundial, lo proporciona el último número de Newsweek en español: de 6.5% en China hasta 30% en Venezuela; alimentada por los dos factores antes mencionados y abre las puertas a una revisión mundial de precios-salarios; los gobiernos de los países más afectados están tomando alguna medida que alivie la situación de los hogares, pero se trata de paliativos cuyo resultado está por verse. Al fin la visión actual del mundo origina un sentimiento de incertidumbre en todo tipo de actividad; un mundo actualmente sin conflictos bélicos mundiales nunca se vio tan involucrado como hoy. ¿Qué estamos transitando, a buena velocidad, en la parte descendiente de la curva de la “globalización”?
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