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Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto
El Universal

Sábado 02 de agosto de 2008



Por encima de las diferencias ya añejas entre el procurador Eduardo Medina Mora y el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, la razón que provocó el estallido del presidente Felipe Calderón y la orden para que se dieran despidos en la PGR, comenzando por el de Noé Ramírez Mandujano, fue la “torpeza y la ineficiencia” con la que la SIEDO manejó un caso de secuestro del hijo de un prominente y conocido empresario.

Dos meses después de que el vástago del hombre de negocios, dueño de una importante cadena de tiendas, fue secuestrado en las calles de la ciudad de México, por los rumbos de Ciudad Universitaria, nada lograron los grupos antisecuestros ni de la SIEDO ni de la AFI, y las presiones y la indignación que el caso ha provocado en altas esferas de la sociedad, desataron la crisis en las áreas de seguridad del gobierno calderonista.

Porque 60 días después de investigaciones y negociaciones entre la familia y los secuestradores, conocidos como La banda de La Flor, por las armas con las que ejecutan a sus víctimas, nada se ha logrado, a pesar de que un millonario rescate fue pagado y de que las áreas de inteligencia policial, tanto de PGR como de la SSP federal se abocaron al caso.

El adolescente fue secuestrado a finales de mayo, luego de que el auto blindado en el que viajaba junto con el chofer y un guardia de seguridad de la familia fuera detenido en un falso retén policial, en el que los secuestradores se hicieron pasar por agentes de la AFI para marcarle el alto al chofer. Varios días después apareció el auto abandonado y el chofer asesinado y con huellas de tortura, igual que el elemento de seguridad que resguardaba al menor.

A pesar de la intervención del gobierno federal, nada se logró durante semanas y la familia optó por el pago del rescate que pedían los secuestradores, sin que a eso correspondiera, hasta ahora, el regreso de su hijo. La ineficiencia de las áreas oficiales que intervinieron en el caso quedó evidenciada y esa fue la causa de que el Presidente ordenara la remoción de funcionarios de la PGR.

El despido de Ramírez Mandujano y las versiones de que varios subprocuradores más podrían ser removidos, se dieron justo un día después de que apareciera publicado en varios diarios un desplegado de un cuarto de plana que tiene que ver con el caso del hijo del empresario. Sobre un fondo negro, apareció un mensaje en clave para los secuestradores: “Grupo de La Flor yo les cumplí; llevamos dos meses esperando a nuestro hijo, tenemos dos millones de razones si nos lo regresan. Comuníquense”.

El mensaje, reproducido en algunos medios electrónicos, debió tener un fuerte impacto en el gobierno calderonista, donde ese mismo miércoles se desataron los rumores de que habría movimientos y bajas en la PGR.

Y es que por encima de la presión de ese caso, que involucra a conocidos apellidos empresariales, el problema del secuestro ha repuntado en varias regiones del país, y según reconocen en el propio gobierno, el repunte se debe a los operativos contra el narcotráfico, que al golpear a los grupos que se dedican al narcomenudeo en las plazas más importantes de la droga, hacen que estos narcos busquen fuentes alternativas de ingresos, y el secuestro es una de las más redituables.

Es el caso de Tamaulipas, donde en los últimos meses se reportan más de 100 secuestros, en especial en Matamoros y Tampico. Entre los secuestrados, algunos de ellos con más de tres meses en cautiverio, hay lo mismo millonarios empresarios del estado que comerciantes, profesionistas o personas de clase media que se vuelven blanco de los desesperados delincuentes a los que se les cerraron los ingresos por la venta de drogas.

Otro caso es el de Baja California, con sus levantados que suman sólo en Tijuana 118 en este año, además de los casos de Mexicali, Ensenada o incluso de mexicanos secuestrados en San Diego, California.

La estadística oficial se niega todavía a aceptar, al menos públicamente, que el repunte del secuestro es grave en varias zonas del país; eso sin contar las cifras alarmantes de ejecuciones violentas que suman ya más de 2 mil en lo que va de este año y que en el actual sexenio sobrepasan ya los 3 mil 500 crímenes violentos ligados al narcotráfico y la inmensa mayoría sin investigar ni aclarar.

El secuestro de cualquier mexicano, pobre, rico o millonario; comerciante, empresario o estudiante será siempre igual de indignante y lamentable. Pero hay de secuestros a secuestros y, aunque todos duelen por igual, son un infierno y destrozan la vida para las familias que los padecen, hay algunos que sí son capaces de sacudir al gobierno y provocar bajas por ineficiencia.

El ajedrez de Beatriz

En los partidos políticos los movimientos con miras a las elecciones del 2009 suben de intensidad. El año electoral donde no sólo se renueva la Cámara de Diputados, sino que además se elegirán gobernadores en Nuevo León, Sonora, Campeche, Colima, San Luis Potosí y Querétaro, provoca ya jaloneos y pugnas de aspirantes que se colocan en la línea de salida para buscar candidaturas.

En el PRI parece que se abrió el baúl de los recuerdos y empiezan a salir personajes que se resisten a pasar a mejor vida política. Beatriz Paredes, presidenta del tricolor, nombró al ex gobernador de Veracruz, Miguel Alemán, coordinador general de la Asamblea Nacional; vicecoordinador a Fernando Moreno Peña, ex gobernador de Colima que hasta ahora llevaba la agenda de la lideresa priísta; como secretario técnico al veracruzano Lorenzo Lazo; y a Tomás Yarrington, ex mandatario de Tamaulipas, como titular del comité de validación y registro de delegados para la Asamblea, cargo no muy relevante pero que devuelve a Yarrington al ojo público.

Paredes mueve su juego. Hay posiciones que negocia con gobernadores y los otros grupos de poder dentro del PRI, pero donde puede coloca incondicionales. Por ahí anda Carlos Armando Biebrich, que busca ser presidente de la Comisión Nacional de Procesos Internos del Consejo Político Nacional y así mantenerse en activo, para no regresar a las sombras una vez que acabe la LX Legislatura. Por el momento la presidenta del partido no ha decidido quién es su carta a proponer para ese cargo que requiere de la aprobación de los consejeros.

Los que sí reaparecerán en el tablero tricolor son César Augusto Santiago y Carlos Flores Rico, a quienes Beatriz ha empezado a buscar, sobre todo para saber cómo van los escenarios y los números para el PRI camino al 2009.



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