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Entre nos
Claudia Pérez
El Universal

Lunes 28 de julio de 2008



¿Por qué hay tantos divorcios en la actualidad? ¿Será que las necesidades individuales de nuestra época son contrarias a los principios de esa unión?

La finalidad del matrimonio es que una mujer y un hombre vivan juntos para formar una familia. Según la religión católica, “hasta que la muerte los separe”. Según la realidad: hasta que el amor o el dinero se acaben y un abogado, te ampare.

Actualmente casi todas las mujeres tienen ingresos similares a los hombres; por lo tanto, ya no dependen de ellos para sobrevivir. La pareja debe ser un complemento, y entre ambos sexos es notable la gran competencia que existe para sobresalir.

La problemática igualdad

¿A quién le corresponde las tareas de cambiar los pañales, ir al supermercado, cocinar y educar a los hijos? Supuestamente a las madres que reciben sustento de su esposo. Pero si el marido no es tan afortunado en su empleo y ella tiene la oportunidad de crecer profesionalmente y percibir mejores ingresos, comienza un desequilibrio en el hogar debido a la distribución de labores y tiempo.

Los avances tecnológicos aumentan a una velocidad que supera nuestra capacidad de asombro. Apenas compramos el último modelo de celular con internet, música y video, cuando al mes ya están anunciando otro que, además de tener el doble de gigas, tiene mejor diseño y señal de televisión. Lo mismo pasa con la pareja, nos aburrimos fácilmente y queremos cambiarla por un nuevo modelo.

Al estilo del filme “The Matrix”, cada quien vive su propia realidad; ya sea de manera lógica y tradicional, o con una visión cuántica y liberal. Estamos en un periodo de confusión: de búsqueda de una identidad individual, pero perdidos en comunidades virtuales; así sostenemos una doble vida. Hay quienes en las redes cibernéticas se muestran con una foto que no corresponde a la realidad para poder atraer a más gente. Asisten a “fiestas” a través de un monitor y conviven más tiempo con extraños en la red que con personas en la vida real.

DE SEGUNDA MANO

¿En qué momento nos detendremos a valorar lo que tenemos? Tal vez cuentes con los medios suficientes para adquirir todos tus caprichos o quizá tengas que comprar más barato lo que otros robaron.

Los matrimonios también a veces son de segunda mano, personas divorciadas buscan su felicidad en otras parejas, aunque eso implique renunciar a la patria potestad de sus hijos. Los pájaros ponen huevos y después de incubarlos, vuelan en parvadas; las personas procreamos dentro de un sistema de reglas y compromisos.

ANTES DE ACTUAR... PENSAR

Un amigo, que parece muy inmaduro, me dijo con mucha convicción: “Me voy a casar, ya le di el anillo de compromiso a mi novia. Quiero que ella sea la madre de mis hijos”. Yo asombrada le pregunté: ¿Qué es lo que viste en ella como para tomar una decisión tan importante? Él respondió: “Tenemos mucha química y somos muy afines en cuanto a educación pero además, creo que puede ser una excelente ex-esposa”.

Antes de jurar fidelidad ante el altar, comprueba en soledad que tu felicidad no depende de alguien más, sino de la profundidad con la que te atrevas a conocerte a ti mismo. ¿Cuál es la prisa? Es mejor esperar a una persona que sea realmente compatible contigo y tu vida, a conformarse con cualquier tipo de compañía.

lahojaenblanco@gmail.com



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