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Columna invitada
Hilda Esquivel C.
El Universal

Sábado 19 de julio de 2008



Un diálogo con mujeres positivas 

La epidemia de VIH y sida cada día toma más el rostro de mujer. La poca visibilidad de la problemática en este sector de la población repercute en una escasa respuesta a sus necesidades de prevención y atención.

La idiosincrasia de la mujer mexicana y la inequidad de género las han circunscrito al hogar, sin percibir el riesgo de adquirir el VIH, y aun cuando tienen esa conciencia, carecen del poder para exigir el uso del condón. Por desgracia, incluso existe la posibilidad real de que a esta petición la respuesta sea una agresión física o verbal, pues la mujer siempre está bajo la amenaza de ser considerada “promiscua” o nos topamos con la inseguridad del macho mexicano. 

Del total de casos registrados de sida en nuestro país desde el inicio de la epidemia en 1983, 82% corresponde a hombres y 17.2% a mujeres. Pero las cifras oficiales muestran que los casos de sida en mujeres se incrementan y llegan a una mujer por cada cinco hombres. La tasa de mortalidad por sida en mujeres pasó de 0.4 a 2.8 por cada 100 mil habitantes. Es decir, en tan sólo nueve años se quintuplicó la cifra de mujeres que murieron por sida.

Se calcula que en México existen 42 mil mujeres con VIH: madres de familia, profesionistas, viudas, madres de hijos positivos, esposas, mujeres campesinas, mujeres privadas de la libertad, etcétera.

Asimismo, no se puede dejar de mencionar la transmisión vertical, es decir, que una madre infectada le pasa el VIH a su bebé durante el embarazo, al momento del parto o en la lactancia; es muy importante que a todas las mujeres embarazadas se les haga una prueba de detección con consentimiento informado, confidencialidad,  anonimato y consejería. Un resultado positivo al VIH en ese momento permite tomar las medidas que en la mayoría de los casos impiden la transmisión del VIH al  bebé.

Otro asunto importante es el derecho a decidir embarazarse aun cuando vivan con VIH, y a pesar de que su pareja viva en las mismas condiciones, en la actualidad existe la posibilidad de realizar una técnica de lavado de semen más el tratamiento durante el embarazo que hacen posible tener un bebé sano.

Las mujeres han sido históricamente discriminadas, marginadas y violentadas, y en el caso de quienes viven con VIH, esto dificulta atender este problema. Afortunadamente, las mujeres con VIH han empezado a organizarse, teniendo como meta mejorar sus expectativas de vida, las condiciones de prevención y atención, el mejoramiento de su calidad de vida,  así como tener presencia en los espacios de toma de decisiones que afecten su vida.

¡La invisibilidad, el silencio y la indiferencia van a acabar cuando las valientes, convencidas y fuertes mujeres con VIH y aquellas que reconocen  estar vulnerables ante él hagan escuchar  sus voces!

Referente nacional de la Comunidad Internacional de Mujeres que Viven con VIH y sida-México



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