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Campos Elíseos
Katia D Artigues
El Universal

Viernes 11 de julio de 2008



Ser espía o espiado es lo de hoy. La verdad, para llamar los reflectores, nada mejor que decir que el Cisen lo espía a usted y a su equipo de trabajo y parentela.

Y da resultados: mire que lograr la unidad del PRD y del PRI para pedir la destitución del superagente 86 (¿región IV?), Guillermo Valdés, es para Ripley.

Pero bueno, vamos como Jack El Destripador, por partes.

Ante las versiones de que el ¿temido? Centro de Investigación y Seguridad Nacional andaría vigilando a oponentes y militantes del propio gobierno federal —ahí está el caso de Gustavo E. Madero—, Valdés dijo que no. Que ese tipo de trabajo no lo hacen ellos. Reiteró que no se violó la Ley de Seguridad Nacional al contratar empresas para hacer labores de seguimiento informativo sobre legisladores.

Ante la petición de una mayoría en la Comisión Permanente para que Valdés sea destituido como director de ese organismo, desde la Segob dijeron que no. Que sigue al frente.

Ayer, Laura Ballesteros, directora de Consultores de Diseño en Estrategias Político-Legislativas, se defendió. Dijo que su empresa no fue contratada por el Cisen para andar espiando a legisladores. Que lo que hicieron fue optimizar información que es pública y hacerla accesible mediante un software que ellos manejan.

Pero bueno. Entre que son grabaciones y fichajes, Manlio Fabio Beltroni ya presentó una denuncia por espionaje ante la PGR. No es el único priísta que se sumó a la lista. Lo que son las cosas, Emilio Gamboa, coordinador de los diputados del PRI, se colgó, perdón, dijo que él y todos sus amigos también han sido espiados. Lo malo… ¡es que no tiene pruebas para demostrarlo!

Mmmm.

Parecía un niño escapando, corriendo hasta la puerta de su camioneta, que le quedaba grande. Era Mario Marín, quien huyó de las protestas que le aguadaron el inicio de la exposición “Vive Puebla en el DF”. Ash. No aguantó los gritos de “pederasta” y “todos somos Lydia”. Ni tiempo le dio de cortar el listón inaugural. Y no es la única noticia respecto a Lydia Cacho y el funcionario poblano.

Ayer, ella tendría un careo, pero se suspendió, con Jean Succar Kuri, en el Penal de la Palma. Es parte del proceso en su contra, iniciado por el libro Los demonios del edén.

Y es que es de preocupar, no sólo para ella, sino para muchos, que debido a que Kuri cumplirá 64 años, pediría que su sentencia la pase en prisión domiciliaria. Y la paradoja: Lydia podría ser interrogada por Succar, ¡¿Hágame favor?!

Santiago Creel estará muy ocupado durante un mes. Lo leo en el reciente número de Quién. No andará cabildeando la reforma a Pemex ni haciendo todo lo (¿im?) posible para que salga, sino que se dedicará a cuidar a Constanza, su hija con Edith González, ya que la actriz anda por Colombia grabando una telenovela.

No es el primer encuentro que tendrá la pequeña con los Creel. Hace unos días, el senador hizo una reunión en su nueva casa, con sus hijos del primer matrimonio, a fin de que convivieran con su media hermana menor. Por cierto, el senador y su novia Paulina Velasco ya viven en una casa de las Lomas de Chapultepec.

Valiente salió Fredy Espinosa Hernández, presidente municipal de Solayo, Chiapas. Hizo operación Chitónzote a todo su equipo de trabajo.

Les prohibió intentar hacer cualquier tipo de protesta en su contra. No quiere que le afecten su imagen. Pero, ¡ay de aquel o aquella que se atreva!, porque los amenazó con suspenderlos de su gobierno por medio año.

Ya pasaron tres años de la desaparición de Hugo Alberto Wallace. Ayer su mamá, Isabel Miranda anunció una recompensa de un millón de pesos a quien dé información sobre el paradero del cuerpo de su hijo. Denunció, con nombre y siglas de la SSP, a Genaro García Luna, por la poca acción que han tenido para dar con los restos de su hijo, a pesar de toda la investigación que tienen en su poder. No me quiero imaginar cómo iría el caso sin los datos que la señora Wallace aportó.

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