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Tintero económico
Alejandro Villagómez
El Universal

Miércoles 02 de julio de 2008



En medio del intenso debate que se está realizando en torno a la reforma al sector petrolero y a Pemex, destacan al menos dos temas íntimamente vinculados con el tema de las pensiones y que valdría la pena comentar, porque su impacto pudiera no ser irrelevante en el futuro.

El primero se refiere al propio programa de jubilaciones y pensiones de Pemex y el impacto que éste tiene sobre sus finanzas. A lo largo de las discusiones queda claro que uno de los principales problemas que afectan las finanzas de este organismo público descentralizado es el referido a sus crecientes costos de operación, y en particular a sus pasivos laborales. El problema no es nuevo y se tiene detectado desde hace mucho tiempo. Tampoco es exclusivo de Pemex y presenta en general las mismas características existentes en el resto de los programas de pensiones de estas entidades públicas.

De acuerdo a cifras oficiales, el pago por concepto de jubilaciones y pensiones de este organismo representó en 2007 alrededor de 30% de la nómina de los trabajadores en activo, y se estima que el pasivo laboral derivado de estos beneficios supera 5% del PIB. Es decir, el problema no se limita a lo que se eroga en la actualidad por este concepto, sino a lo que se terminará gastando en el futuro.

Hay que recordar que la estructura demográfica de este tipo de poblaciones cerradas típica de una empresa pública cambia de forma más acelerada respecto a la estructura demográfica del total de la población, por lo que en los próximos años aumentará de manera acelerada la tasa de retiro de estos trabajadores y por ende la nómina requerida para cubrir estas pensiones. Adicionalmente estos programas, típicamente presentan mayores desequilibrios actuariales entre contribuciones y beneficios y sus tasas de reemplazo son más altas al tiempo que los requerimientos de edad para recibir el beneficios son menores al estar sujetos a años de servicio. En este sentido, esta podría ser una coyuntura ideal para plantear una reestructuración del programa para solidificar sus condiciones financieras, desde luego siempre bajo el criterio fundamental de que no se afectarán los derechos adquiridos por los trabajadores ya afiliados, pero sí se estipularían nuevas condiciones para los futuros trabajadores. Finalmente, este cambio contribuiría hacia la construcción del Sistema Nacional de Pensiones y ayudaría a resolver los problemas de portabilidad entre programas, en beneficio de los trabajadores.

Creo que en algún momento debe abrirse este tema a una discusión más profunda y seria.

El segundo tema se refiere a la propuesta de utilizar los recursos de pensiones acumulados en las Afores para financiar las inversiones en Pemex. Esta ha sido una propuesta varias veces mencionada durante los debates en el Senado. Creo que esta es una opción viable. Sin embargo, es necesario recordar que el objetivo central de la reforma a los programas de pensiones ya realizadas ha sido el de buscar garantizar las mejores pensiones para los trabajadores. Esto significa obtener las mejores condiciones de inversión para sus recursos que permitan la mayor capitalización posible para alcanzar el mayor monto constitutivo, lo cual define la pesnión. Si los proyectos de Pemex cumplen con los criterios de calificación crediticia requeridos, con las condiciones de riesgo-rendimiento adecuadas y constituyen una buena alternativa para los trabajadores, entonces adelante, no debiera existir ningún problema para que estos recursos pasen a formar parte de la estructura de financiamiento de Pemex. Sólo es necesario compatibilizar los objetivos del sistema de pensiones y los requerimientos de las inversiones en Pemex, y las condiciones para que esto suceda requieren de las modificaciones que se están proponiendo para el funcionamiento de Pemex, en donde se garantice mejores esquemas de gestión, operación, ejecución y transparencia. Lo único que no podemos permitir es que en aras de buscar resolver un problema, generemos otro poniendo en riesgo los recursos de pensiones de los trabajadores.

Ambos temas no son nuevos, pero han sido recurrentes en el presente debate petrolero y seguramente serán abordados en el futuro dentro de esta reforma al sector.



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