Formato de impresión patrocinado por


Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Viernes 27 de junio de 2008



La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal enfrenta una disyuntiva nada fácil, ser tapadera de la rendición de cuentas del GDF o terminar en cadalso del jefe de Seguridad Pública y el Procurador de Justicia.

Y es que cuando muchos esperaban que el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, tomara decisiones drásticas sobre su responsabilidad en la llamada tragedia del antro, y con ello empezar a rendir cuentas, dio marcha atrás y sin más, prefirió defender a su jefe de policía, Joel Ortega, al tiempo que le dio el papel de juez y parte al procurador de Justicia de su gobierno.

Y en lo que parece una clara estrategia para ganar tiempo, el jefe de Gobierno se aventó la puntada de inducir que está en manos de la CDHDF la decisión de despedir o no a su secretario de Seguridad Pública, Joel Ortega, y a su procurador de Justicia, Rodolfo Félix Cárdenas. Así justificó Ebrard su indefinición: “El único informe importante que me falta, para mi conocimiento y la toma de decisiones que correspondan, es el que está elaborando la Comisión de Derechos Humanos del DF”.

Ahora resulta que la rendición de cuentas de un hecho como la tragedia del antro dependerá del informe que sobre el mismo caso entregue el ombudsman capitalino. Si las cosas son así, de inmediato surge una interrogante que preocupa. ¿Qué acaso son insuficientes o de plano inútiles las instancias e instituciones del GDF para investigar y esclarecer un asunto como ése? Todo indica que el conflicto quiere ser resuelto en cuatro vertientes.

Primero, la responsabilidad administrativa, que ya fue resuelta con despidos de mandos medios; segundo, la responsabilidad penal, para lo cual ya fue inculpado Guillermo Zayas; tercero, la responsabilidad política, de la que Marcelo se quiere poner a salvo, en tanto que en Los Pinos se desmarcaron y, la cuarta vertiente, la responsabilidad en los derechos humanos. Y es aquí donde la CDHDF podría ser el cadalso de Joel Ortega y Rodolfo Félix.

Para eso Ebrard estaría en espera del informe de la CDHDF. Es decir, que no sólo estaríamos frente a una estrategia para ganar tiempo, sino para apaciguar a las tribus del PRD, y justificar la salida de Joel Ortega. Y es que intramuros del GDF y del partido amarillo son muchos los que aseguran que al secretario de Seguridad Pública, Joel Ortega, lo sostienen no sólo su ex jefe, Andrés Manuel López Obrador, sino el grupo político de la dupla Bejarano-Batres.

Esa versión se puede confirmar si, en el otro extremo, se compulsa parte de la investigación que realiza la Comisión de Derechos Humanos, la que arrojará gravísimas violaciones a los derechos humanos cometidas tanto por policías de la Secretaría de Seguridad Pública, como por policías y agentes del MP, que dependen de la Procuraduría de Justicia del GDF. La recomendación sobre la materia podría ser suficiente para hacer rodar cabezas.

Es decir, que si lo que quería Marcelo Ebrard era contar con el aval de la CDHDF para retirar de sus cargos a Joel Ortega y Rodolfo Félix Cárdenas, contará con todos los elementos para ello. ¿Por qué? Porque en efecto, como parece, el ombudsman capitalino no se prestará a que la institución que preside sirva de tapadera para que el señor Ebrard eluda su responsabilidad en la rendición de cuentas. Y si la CDHDF no será tapadera del GDF, es altamente probable que su indagatoria arroje elementos suficientes para que los dos servidores públicos sean retirados del cargo. ¿Realmente Ebrard tomará en cuenta ese informe?

Nadie sabe qué pasará. Si en realidad el jefe de Gobierno quiere ganar tiempo o tomará en cuenta a la institución de derechos humanos. Lo cierto es que se ha desatado un intenso debate mediático sobre la culpabilidad o no de Marcelo Ebrard, sobre la responsabilidad directa del secretario de Seguridad Pública y del procurador de Justicia. Tirios dicen que Marcelo, Joel y Rodolfo son culpables, en tanto que troyanos salen en defensa del jefe de Gobierno y de sus dos más estrechos colaboradores. Bueno, no son pocos los que en una regresión del viejo autoritarismo quieren ver en la crítica sostenida feas campañas de persecución y golpeteo político contra el señor Ebrard, mientras que otros dicen que si Marcelo es culpable, también lo es el presidente Calderón.

¿Por qué Marcelo Ebrard sí es responsable? Porque su cargo es de elección popular y él seleccionó a Joel Ortega y a Rodolfo Félix, a quienes no eligieron los ciudadanos. Y en efecto, también existe responsabilidad compartida del presidente Calderón, quien los ratificó.

EN EL CAMINO

De un momento a otro, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolverá un recurso interpuesto por un sector del priísmo de Tabasco, que denunció a la dirigencia y al gobernador de violar los estatutos del partido, durante la convocatoria para renovar el Consejo Político Estatal. ¿Y qué creen? Pues sí, detrás está el góber Granier, que se cree presidenciable.

aleman2@prodigy.net.mx



© 2009 Copyright El Universal-El Universal Online