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| Desempolvan sonatas del siglo XVIII |
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El Universal Jueves 28 de agosto de 2008 |
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Estuvieron ocultas en el archivo de la Catedral de México
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Después de permanecer ocultas durante casi 200 años en el archivo de la Catedral Metropolitana de la ciudad de México –y sobrevivir a toda clase de eventualidades: siniestros, saqueos, guerras...–, 34 sonatas de un manuscrito anónimo del siglo XVIII fueron rescatadas por Lucero Enríquez, del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE), quien acaba de presentar su edición crítica.
“En el panorama de la música novohispana hay muy poca música instrumental. De hecho, los instrumentos se usaban en función de la voz para la música litúrgica o para acompañar la danza y el canto en saraos y fiestas populares. A la fecha se conocen cuatro colecciones en las que predominan las danzas y dos tratados teórico-prácticos, uno con 20 estudios para violín y el otro con 13 sonatas para guitarra. Pero hasta ahora no se conocía una colección de obras como éstas”, dice Enríquez. Originalmente se trató de 53 piezas escritas muy probablemente por un mismo autor. Las primeras 18 fueron arrancadas del manuscrito; y las 36 restantes –dos de ellas mutiladas–, sustraídas del archivo catedralicio en algún momento posterior a 1967, año en que se microfilmaron los llamados “papeles de música”. Enríquez trabajó a partir del microfilm. Esta música es del más puro stylo phantastico, denominación usada por algunos teóricos europeos de principios del siglo XVIII para designar a la música instrumental que, por no estar sujeta a un texto cantado ni a un ritmo danzable, era enteramente fruto de la fantasía creadora de su autor. Binomio lento-rápido Parecería que, al componerlas, el autor de estas sonatas hubiese preferido esconder su faceta instrumentista para sacar a la luz su faceta creadora. Sin embargo, y aunque resulte aventurado suponer que era violinista, hay varios indicadores que apuntan en esa dirección; por ejemplo, el hecho de que en las 34 sonatas predomine el estilo violinístico en la línea de la soprano. “Violinista o no, el perfil musical de este autor deja ver a un músico familiarizado con el repertorio barroco centroeuropeo, que con su capacidad de asimilación de varios estilos reflejó en su música la transición del barroco al clásico, y la modernidad del estilo galante.” Obras de corto formato, estas sonatas están estructuradas en el binomio lento-rápido y siguen un ordenamiento tonal. Al utilizar en ellas un discurso claro, sencillo y conciso, el compositor da una muestra de maestría en el manejo de los estilos europeos vigentes en el segundo y tercer cuarto del siglo XVIII. La edición de estas sonatas, dirigida tanto a especialistas como a legos en la materia, incluye una introducción escrita por la propia Enríquez, una copia facsimilar del manuscrito original, la partitura editada con criterio URTEXT (éste intenta reproducir, del modo más exacto posible, la intención original del compositor), la partitura con cifras para el bajo continuo y la consiguiente propuesta de realización armónica, así como un juego de particceli y un disco compacto editado en 1996 y reeditado a fines de 2007 (RGA).
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