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Rehúyen jóvenes a salas de conciertos
Juan Solís
El Universal

Jueves 21 de agosto de 2008

La ausencia de composiciones contemporáneas y la falta de educación musical, entre las razones

cultura@eluniversal.com.mx

Sin avisar, un día un grupo de jóvenes vestidos de negro tomaron como punto de reunión las instalaciones de la Hauptbanhof, histórica estación de trenes en Hamburgo, Alemania. Los esfuerzos de las autoridades por alejarlos fueron en vano. La solución llegó cuando los altoparlantes del edificio comenzaron a emitir continuamente música clásica. Los jóvenes huyeron.

Cuando Sergio Cárdenas, director de orquesta y compositor mexicano, leyó la anécdota en un diario alemán descartó inmediatamente la hipótesis de que a los jóvenes no les agrada la música clásica. Desde su perspectiva, la explicación radica en el hecho de que la juventud por definición es irreverente e insatisfecha y la música así llamada culta por naturaleza es ordenada e indaga en lo más profundo de la naturaleza humana.

Para Cárdenas son otras las causas de un fenómeno cada vez más evidente en las salas de conciertos en México: el éxodo de jóvenes hacia territorios sonoros contemporáneos como el de la música electroacústica.

“Uno va a una sala y ve a gente fodonga, con la panza de fuera, frente a su atril, con los zapatos sucios, haciendo muecas y tocando desafinado como si nos estuviera haciendo un favor por tocar. Frente a eso no es necesario ser joven para no ir.”

A pesar de que la OSN contrató a un director joven como Carlos Miguel Prieto; de que la Filarmónica de la UNAM se ha hecho de los servicios del galés Alun Francis para recuperar al público universitario, o de que la Sinfónica Carlos Chávez busca recuperar su carácter de juvenil, los resultados aún no se ven.

La Encuesta Nacional de Prácticas y Consumos Culturales, realizada en México en 2003, arrojó que los jóvenes de entre 15 y 22 años son los mayores consumidores de productos culturales. Más de la mitad de los encuestados aseguró haber asistido a auditorios y salas de conciertos, aunque no precisamente a escuchar música clásica.

Tres de cada 20 encuestados escucha estaciones de radio culturales, que es donde generalmente se programa este género. Ocho de cada 10 escuchan música grabada, pero de éstos, 50% prefiere balada romántica y pop, y sólo 12.6% opta por la clásica.

Al crítico de música Eduardo Soto-Millán le sorprende ver cómo eventos que antaño congregaban a estudiantes de música o público en general como el Foro de Música Nueva Manuel Enríquez, en la actualidad tiene una escasa audiencia juvenil, a pesar de que sus eventos se concentran en el Centro Nacional de las Artes, sede de la Escuela Superior de Música del INBA.

Ausencia de composiciones contemporáneas en la programación de las orquestas, así como de una educación artística sólida en el sistema escolar, son otros factores que Soto-Millán señala como posibles causas del desinterés juvenil por la música clásica.

“Si ponemos el fenómeno en una gráfica ésta sería descendente. Los pocos picos ascendentes estarían representados por el interés que genera en los jóvenes la tecnología, la música electrónica y electroacústica”, dice el compositor.

 

 

 

 

 

 

 



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