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| Abren vía para legalizar a millones de migrantes |
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José Carreño
El Universal Jueves 18 de mayo de 2006 |
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Diputados republicanos expresan su descontento; noventa y nueve senadores aprobaron además una medida que evitaría que delincuentes y fugitivos de la ley tengan acceso a una eventual legalización
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WASHINGTON.- El Senado estadounidense aprobó ayer la construcción de una valla de casi 600 kilómetros de largo en la frontera con México, pero también respaldó la posibilidad de abrir la puerta a la legalización de millones de indocumentados. Lo que pareció un acto de equilibrio que atendió a conservadores opuestos a una amplia reforma migratoria y dio gusto a sectores proinmigrantes tuvo sentido para los senadores, pero fue objeto de cuestionamientos por parte de sectores republicanos duros. De hecho, el presidente George W. Bush envió ayer a su asesor político Karl Rove a reunirse con miembros republicanos de la Cámara Baja para promover el apoyo a su política migratoria, pero su meta pareció fútil, al menos entre los más conservadores. La legislación "es terrible", afirmó el diputado Virgil Goode, de Virginia, mientras otros de sus correligionarios, como Tom Tancredo y Dana Rohrabacher, destacaron que el discurso del mandatario hizo poco por tranquilizar a los estadounidenses. "Es tiempo de que el pueblo estadounidense hable con rabia y ayude a la gente que toma las decisiones aquí a optar por la alternativa correcta, que es no legalizar la situación de esos 20 millones de ilegales que están aquí", dijo Rohrabacher. Pero los gritos de los diputados ultraconservadores no llegaron al recinto de la Cámara Alta, donde la construcción de una triple valla de 370 millas (casi 600 kilómetros) de largo fue aprobada por 83 a 16. Noventa y nueve senadores aprobaron además una medida que evitaría que delincuentes y fugitivos de la ley tengan acceso a una eventual legalización. La propuesta de los senadores republicanos John Cornyn y Jon Kyl excluiría a tantos como medio millón de un posible programa de regularización migratoria. En contraste, 66 de los 100 senadores votaron contra una inicaitiva del republicano David Vitter, quien describió la idea de legalizar a indocumentados como una "amnistía para delincuentes", pese a que su correligionario Chuck Hagel, de Nebraska, cuestiono el término "amnistía". Pero la división y las discusiones ilustraron la dureza del debate que acompaña la propuesta de reforma migratoria que los más optimistas esperan será aprobada a fines de la próxima semana en el Senado y a fines de año por el Congreso como un todo, una vez "armonizada" con el texto de la Cámara Baja. Pero la propuesta aprobada en diciembre por la Cámara de Representantes no contempla ni un programa de trabajadores invitados ni la posibilidad de regularización de indocumentados e incluye provisiones que criminalizarían a los inmigrantes sin documentos. De hecho James Sensenbrenner, presidente del Comité Judicial de la Cámara Baja y principal autor de la ley, expresó ayer su desagrado por lo que consideró como una propuesta de amnistía. Pero fuentes de la minoría demócrata señalaron que si hace sólo unos meses los partidarios de una reforma migratoria temían que la legislación Sensenbrenner fuera puesta en práctica, ahora esa medida "está muerta" y el temor de muchos republicanos es que la propuesta en el Senado prevalezca.
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