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| Museo de las Intervenciones abre ventanas a la historia |
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Miguel Angel Ceballos
El Universal Viernes 14 de abril de 2006 |
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El recinto recuperó, con restauraciones, un baño de los placeres y un refectorio conventual de época novohispana
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Un refectorio conventual y un baño de los placeres de la época novohispana que habían sido utilizados como auditorio y caseta de vigilancia, respectivamente, fueron recuperados y restaurados para integrarse en los espacios museográficos del Museo Nacional de las Intervenciones (MNI). Además, este recinto dedicado a explicar las distintas intervenciones armadas vividas en México, recobró el Patio de los Novicios, que hasta hace poco estuvo ocupado por algunas oficinas y aulas de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Estas acciones no sólo ofrecen más espacios de exhibición a los visitantes del museo, sino que permitieron la creación del Centro de Consulta "El catalejo de la historia", integrado por un importante acervo de libros, películas, exposiciones virtuales, fonoteca e interactivos sobre la historia de México. A 25 años de su creación, el MNI no contaba con un espacio educativo que enriqueciera el recorrido de su colección, integrada principalmente por litografías, banderas, armas, mobiliario y accesorios tanto civiles como militares de la época, combinados con diferentes reproducciones que permiten recrear los hechos históricos de las formas de resistencia mexicana contra las intervenciones extranjeras. El MNI está instalado en el Ex Convento de Churubusco, un inmueble del siglo XVII, en la calle 20 de Agosto esquina con General Anaya, que fue habitado por la orden dieguina, una de las ramas de los franciscanos novohispanos. De estas instalaciones se restauró el refectorio (habitación destinada para juntarse a comer), espacio que fue de suma importancia para la vida cotidiana de los frailes. En el refectorio se descubrió un piso del siglo XVII, por lo que se dejó una "ventana del tiempo" para que los visitantes puedan admirarlo. "Este refectorio lucirá mesas y sillas de madera, construidas ex profeso, con el fin de recrear las costumbres de esa época. Igualmente se hizo un minucioso trabajo de restauración, conservación y fabricación de los azulejos que decoran este espacio", explicó el historiador Raymundo Álva, jefe de Comunicación Educativa del museo. El baño de los placeres era el lugar de curación que utilizaban los frailes para mantener la salud del cuerpo. Este espacio del convento fue construido originalmente en 1806 y conserva una tina con azulejos originales, que fue recientemente restaurada por especialistas del INAH. En el área que ocupaban las caballerizas del convento dieguino se instaló el nuevo Centro de Consulta, "El catalejo de la historia", un espacio lúdico e interactivo donde los visitantes encontrarán música, relatos, gráfica del siglo XIX y XX, así como fotografías que les permitan entender su historia, identificarse con su nación y fomentar la lectura.
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