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Cambio de panorama
Armando Chacón
El Universal

Jueves 18 de febrero de 2010



En la mañana de antier me tocó pedalear en el paseo inaugural del sistema Ecobici de uso compartido (www.ecobici.df.gob.mx). Para mi gusto, el sistema promete un cambio en la cultura urbana. Aunque, sin duda, el arranque enfrentará dificultades de implementación y duras críticas pesimistas, es también casi seguro que el panorama citadino cambiará para bien.

La puesta en marcha del programa significa un gran avance en términos de cultura urbana. La presencia de bicicletas, claramente distinguibles por su forma y sus colores blanco y rojo, incrementará la visibilidad de los ciclistas y dejará en claro que tienen derecho de estar en el camino y compartirlo con los automovilistas. Para asegurarlo, se han anunciado cambios sustanciales al reglamento de tránsito y entrenamiento de policías y operadores de transporte público.

La primera fase prevé una cobertura moderada de sólo 24 mil usuarios, el programa tendrá, sin duda, un efecto que animará a muchos a sacar sus bicicletas a la calle, ya que circularán en zonas de alta densidad de tráfico.

Hasta ahora, el aspecto recreativo del ciclismo ha ganado popularidad con los paseos dominicales, cuya principal aportación ha sido la de animar a muchos a subirse a la bici. Con el nuevo programa, los automovilistas y usuarios de transporte público se irán habituando a ver cómo mucha gente opta por la bici como un medio de transporte y aprenderán rápidamente ha aceptarlos e incorporarlos en su manera de circular. Muchos se irán convenciendo de los aspectos prácticos de la bici y la incorporarán en su rutina diaria.

El objetivo claro, es multiplicar de 1% a 5% el porcentaje de trayectos totales que hoy se realizan en bici. Aunque modesto, lograr dicho objetivo tendría un impacto ambiental si consideramos que los 4 millones de vehículos que circulan diariamente queman unos 48 millones de litros de gasolina al día. Ante ese monto, cualquier reducción tiene un impacto espectacular. Cada punto porcentual que reduzca el consumo significa medio millón de litros menos al día o más de 170 millones de litros menos al año.

Además de los beneficios ambientales, se suman los efectos sobre la salud y la mayor convivencia y civilidad urbanas. Creo que por lo menos vale la pena intentarlo y comprobar que podemos incorporar lo bueno de la experiencia de muchas otras ciudades donde programas similares llegaron para quedarse.

Director de Proyectos en el Instituto Mexicano para la Competitividad AC



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