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Haití, respuestas más allá del desastre
Rogelio Granguillhome Morfín
El Universal

Jueves 18 de febrero de 2010



Haití es el país más pobre de América. Si antes del terremoto la sociedad haitiana en general vivía en una grave situación de pobreza, ahora el escenario es aún más dramático. Los múltiples esfuerzos de gobiernos, organismos intergubernamentales y organizaciones de la sociedad civil en materia de cooperación internacional poco han podido hacer para contribuir al desarrollo económico del país. Haití comprueba que no es suficiente la cooperación si ésta no llega de manera efectiva y eficiente.

La cooperación internacional es un principio de nuestra política exterior recogido en la Constitución. México ha tenido en los últimos años un papel cada vez más activo como cooperante internacional. La administración del presidente Calderón ha fortalecido los planes y programas de cooperación internacional en el marco de una estrategia bien definida. En ella, Haití ha sido una prioridad. La Cancillería definió objetivos para una nueva y más eficiente relación de cooperación con Haití y delineó los instrumentos para alcanzarlos. En febrero de 2009 comenzamos a trabajar para perfeccionar nuestros programas y recurrimos al apoyo de los académicos más conocedores en la materia. Junto con El Colegio de México organizamos en septiembre un seminario sobre cooperación en Haití que se llevó a cabo en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Participaron los académicos y los especialistas en asuntos haitianos y de cooperación más importantes del mundo. ¿Qué aprendimos de ese seminario? Tres cosas básicas. La primera, el enorme esfuerzo que en materia de cooperación existe. La segunda, el enorme desperdicio de recursos. La tercera, que la clave de la efectividad está en la coordinación.

De esta manera, con el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), convocamos en noviembre del año pasado a una conferencia en materia de coordinación de la ayuda a Haití. Sin perjuicio de su carácter hemisférico, asistieron también representantes de España y de la Secretaría de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esta fue la primera Conferencia para la coordinación de la cooperación para Haití, y de ella surgió la primera estadística (conteo) de lo que cada uno de los países de la región hace. La conferencia misma fue presidida por la canciller Patricia Espinosa junto con el canciller Aldrich Nicolas.

El sismo del 12 de enero de 2010 acabó con la vida de miles de haitianos y modificó las expectativas de desarrollo del país. El terremoto destruyó casas y edificios pero no la esperanza de desarrollo. El sismo trajo a la mente de representantes de gobiernos, académicos y organizaciones de la sociedad civil la necesidad urgente de más efectiva cooperación. El sismo puso al descubierto a un país en que la efectividad de la cooperación internacional ha estado ausente.

El sismo tomó a México con planes y programas en marcha, y, sobre todo, con lecciones aprendidas. No es que estuviéramos preparados para responder al desastre natural, pero sí contábamos con las bases para participar activa y decididamente no sólo en los esfuerzos internacionales de ayuda humanitaria, sino también en la discusión de planes y programas para la etapa de reconstrucción.

A la fecha, ha habido dos conferencias internacionales en búsqueda de una coordinación eficiente. Con sólo una semana de distancia, la cumbre “Unidos por un mejor futuro para Haití”, en República Dominicana, y la Conferencia Ministerial en Montreal, en las que México participó, pusieron de manifiesto la necesidad de privilegiar las prioridades del propio gobierno haitiano. México participa activamente en estos procesos y tiene mucho que aportar. Nuestro país ha sabido recuperarse de graves desastres naturales y comparte en estos foros, por supuesto, las prácticas más eficientes que tenemos en materia de atención de emergencias, pero sobre la experiencia ganada en los últimos años en materia de cooperación internacional.

La desgracia en Haití no tiene precedentes. Estamos ante uno de los peores desastres humanitarios. La cooperación internacional no será la misma antes y después del sismo en Haití. Hay que trabajar para contribuir a la reconstrucción, pero sobre todo para que deje de ser el país más pobre de América. Es preciso ayudar a Haití pero con una visión integral y de largo plazo que vaya más allá del desastre de hoy.

La nueva realidad haitiana obliga a todo el mundo a delinear una nueva estrategia de cooperación hacía el país. Demanda nuevas bases e instrumentos para la cooperación internacional. La cooperación internacional debe revisarse. Son las políticas, los planes y programas hasta ahora definidos los que hay que confrontar con la nueva condición haitiana de largo plazo. Es preciso refrendar el compromiso de los gobiernos para actuar de manera coordinada y comprometida no sólo con la reconstrucción de Haití sino con su desarrollo. Es momento de trabajar, ahora sí, por el desarrollo de Haití.

Titular de la Unidad de Asuntos Económicos y Cooperación Internacional en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Ha sido embajador de México en India, Corea y Uruguay



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