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Encuentran a dos náufragos en Islas Marías
Icela Lagunas
El Universal
Ciudad de México
Miércoles 30 de agosto de 2006

Dos pescadores pasaron 17 días en la Isla Magdalena, comiendo nopales, cucarachas marinas y agua de lluvia

El 2 de agosto por la tarde, Juan anuel Casian Sánchez y José Isaías Sánchez Pacheco, dos marinos mercantes, salieron de Puerto Vallarta Jalisco, rumbo a La Paz en Baja California Sur, cuando la pequeña embarcación para pesca se llenó de agua y naufragaron por 17 días en una de las islas Marías, donde comían nopales, cucarachas marinas y agua de lluvia para sobrevivir.

Esa noche de agosto notaron que poco a poco el bote se anegaba y alrededor de las 2 de la madrugada de un día después, la nave se hundió.

Ambos se aferraron a una boya cilíndrica y otra tipo pera para poder salvarse, y por cinco horas fueron arrastrados por la corriente hasta que pasaron cerca del islote San Juanico; continuaron a la deriva hasta que llegaron a la isla María Magdalena, que se encuentra deshabitada.

En pleno Océano Pacífico soportaron las corrientes de la temporada que los arrastraron a 90 millas náuticas de Mazatlán, Sinaloa.

Los marinos llevaban como únicas pertenencias sus credenciales del IFE, tarjetas de crédito bancarias y dos teléfonos celulares.

A su deriva encontraron cuatro bidones de plástico y desperdicios de unicel que utilizaron para fabricar una rústica balsa en la que una y otra vez intentaron salir, pero el reflujo de las corrientes los devolvía a una playa diferente de la misma isla María Magdalena.

La mañana del 19 de agosto, los náufragos fueron avistados por una panga de supervisión con custodios y elementos de la Secretaría de Marina adscritos al penal federal de las islas Marías.

Juan y José vieron a distancia la embarcación y empezaron a gritar y a manotear para que los auxiliara.

Aunque ambos marinos son de tez morena y complexión delgada, se les encontró visiblemente más flacos y quemados por los rayos del sol.

Aunque en primera instancia los custodios pensaron que se trataba de dos reos que habían escapado, fueron entrevistados y pudieron acreditar su identidad.

Ambos fueron trasladados a la isla María Madre, donde fueron alimentados y se les practicó un chequeo médico para constatar el buen estado físico y mental.

Los marinos presentaron un malestar estomacal por la falta de ingesta de alimentos sólidos.

Luego de esta revisión, fueron entrevistados por el ministerio pública de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, hasta determinar que sus declaraciones coincidían, por lo que el fuero común determinó dejarlos en libertad.

Juan y José quedaron bajo custodia de las autoridades federales de las islas Marías para ser trasladados en la menor oportunidad al puerto más cercano.

dm



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