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Mónica Savage
El Universal Domingo 30 de julio de 2006 |
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Pasadas las elecciones mucha gente tuvo malestares físicos debido a la incertidumbre, aseguran especialistas. Angustia, estrés, alteraciones sicológicas y siquiátricas, algunos de los males
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Insomnio, agotamiento, incertidumbre, dolencias físicas y estados de ánimo diversos aparecieron o se incrementaron en muchos mexicanos como fruto del hervor electoral que permanece después del 2 de julio en los medios de comunicación y en otros sitios como la casa, el trabajo, los cafés y hasta en la cola de las tortillas. Jorge Hernández Ortiz, director médico general del Hospital Médica Sur, dijo que pasadas las elecciones se dieron manifestaciones de angustia, estrés, alteraciones sicológicas o siquiátricas, en momentos en los que se suponía los mexicanos saldrían a las calles a festejar el resultado de la contienda electoral. No fue así y para colmo de males, quienes sufren de padecimientos como úlcera péptica o hipertensión, en esos momentos agudizaron sus malestares, de acuerdo con las declaraciones de Hernández Ortiz. Otros especialistas como Estela Troya, sicóloga y terapeuta de grupos y parejas, trató de ayudar a sus pacientes, quienes presentaron síntomas físicos o emocionales relacionados con el insomnio, dolor de estómago y ansiedad. Desde su consultorio, ubicado en el corazón de Coyoacán, Troya escuchaba, en sus terapias individuales o de grupo, las preocupaciones que cada uno manifestaba en torno al tema de la política. "Fue sorprendente, era la primera vez que espontáneamente grupos terapéuticos o parejas sacaban el tema político". Los pacientes comenzaron a manifestar malestares físicos justo después del 2 de julio debido a la incertidumbre y confusión que generó una contienda tan cerrada entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador. La especialista relata que incluso llegó a percibir reacciones de miedo e irracionalidad en ella misma. Por lo que toca a los pacientes que estaban seguros del triunfo de López Obrador, éstos presentaron sentimientos de confusión e impotencia, mientras que los que estaban muy contentos por el resultado del conteo rápido que hizo el IFE con los votos, le decían tajantes: "No quiero hablar más del asunto porque nos vamos a pelear", o le advertían: "No echemos a perder nuestro vínculo terapéutico por hablar de política". Hubo un momento, cuenta la especialista, en que las declaraciones de ciertos pacientes dejaron de ser enojantes para producirle ternura: "Bueno, no es que a mí me encante Calderón, pero quién puede querer un presidente que ande en Tsuru". Fuera de su consultorio, Troya escuchó además a sus estudiantes en una de las aulas del Instituto Latinoamericano de Estudios de la Familia (ILEF). Algunos, relató, "han estado muy furiosos e insultantes"; sin embargo, siempre aparece un sensato que calma los ánimos. Ahora cree que los sentimiento de dolor, impotencia o furia se han transformado y que aún y "enmedio de la maraña" se han calmado los ánimos en sus pacientes, pues nota que las somatizaciones han disminuido y que se comportan de manera menos visceral. -¿A qué lo atribuye? -A que hay más información. El eco sicológico de la elección Desde su oficina en Nextel, Sergio Torrontegui, coordinador de seguridad de sistemas de la compañía, confesó que siente cansancio sicológico porque no se acabó el 3 de julio el tema de las elecciones, sino que siguió un clima incierto en torno al tema. Al mismo tiempo, Torrontegui detalló que antes de las elecciones experimentó incertidumbre y miedo, por no saber qué rumbo iba a tomar el país. Posterior a eso, y con el resultado de la elección, experimentó un poquito de indiferencia porque, precisó, si bien ganó la opción más conservadora, algo le dijo que el "peligro para México se había acabado". Torrontegui ahora siente que no va a pasar nada. "No es una sensación de alegría, es algo totalmente neutro, no sé cómo expresártelo de otra manera. Okey, ganó Calderón, por lo tanto no se va caer el mundo como te lo planteaban, pero parece que las cosas van a seguir igual". -¿Tuviste alguna repercusión física, en tu salud, con este proceso electoral? -Físicamente no tuve ningún efecto, fueron sentimientos momentáneos o instantáneos. Por ejemplo, me producen un poquito de flojera las impugnaciones porque esta persona (Andrés Manuel López Obrador) sientoque está totalmente aferrado y también me quedó la duda, la incertidumbre de una institución (IFE) en la que todos confiábamos y que ahora no sabemos si podemos creer en ella. Me quedó este sentimiento de desconfianza, ya no confías en nadie, ya no sabes quién te dice la verdad. Ya no sabes si realmente fue tan imparcial (el proceso electoral), ya no sabes si hubo mano negra del PAN, ya no sabes si es marrullería del PRD. La curación Desde su casa, al sur de la ciudad, Bertha Eugenia Berruecos, autora de libros para niños, contó su experiencia: "Llegaron unos días en que me sentía deprimida y caí en el abatimiento. Se apoderó de mí una gran impotencia y frustración. Sentí como un piquete de un superanimal venenoso que de repente me dejó paralizada, porque era como que obvio que Andrés Manuel fuera el ganador". Su frustración con el tiempo se transformó en una actitud de lucha, algo le dijo que tenía que superar esa parálisis, por lo que dejó de quedarse con los brazos cruzados y empezó a actuar. Inició un álbum de caricaturas y artículos, que lo quiere dejar como testimonio para que el día de mañana lo vean sus nietos. -¿Cuál ha sido tu cura, ante esta situación? -Mi aspirina política me la echo con gente que piensa como yo, o que tiene la misma línea. He aprendido que no puedo convencer a nadie de la forma en que pienso. He oído muchas cosas. Por ejemplo, un priísta, que votó por el PAN, dijo en una ocasión: "Andrés Manuel no nos conviene porque no habla inglés". Yo le pregunté: ¿en qué sentido lo dices? Se sonrió, me sobó la espalda y me dijo: "Es que él, literalmente, no habla inglés". "En otra ocasión, un amigo me dijo: ´Yo nunca me imaginé que todos los Berruecos fueran pedorristas´. Por lo que le dije: ´Qué mal informado estás, porque ideológicamente hay de chile, dulce y manteca, en una familia de nueve´". En busca de soluciones El terapeuta de grupo Jorge Margolis analiza la situación mientras se mece en una silla de madera y comenta que sería insuficiente ver los síntomas de las personas, para tratar de comprender lo que sucedió, por lo que para él es importante entender que las reacciones sicológicas y físicas se dieron por la incertidumbre de no saber qué va a pasar.
Ahora, advierte Margolis, hay miedo, el cual produce muchos efectos sobre la gente. El primero, el miedo que la gente tiene de la gente. "Antes, cuando nosotros íbamos a la calle, y veíamos a la gente, pues la veíamos con todo respeto a las diferencias. Ahora, nosotros estamos viendo contrincantes y hasta enemigos. Los panistas pueden ver de enemigos a los perredistas, y ya no estoy hablando de la cúpula, igualmente los perredistas pueden ver como enemigos a los panistas". -¿El enojo y el odio están presentes también? -Esa es la otra parte, cuando no se van al cuerpo estas emociones y estos sentimientos, se van a las relaciones interpersonales y, dentro de las familias y dentro del trabajo, donde hay estas diferencias políticas, en lugar de verlas como diferencias generan enojo y miedo. -¿Cómo canalizamos estos sentimientos? -La mayor parte de la gente está esperando, por un lado, ver y escuchar qué dice la televisión, y por el otro, ver y escuchar qué dice Andrés Manuel. Cualquier cosa que tenga que ver con aumentar el conocimiento y la conciencia en relación con lo que sucede en México, ayuda. "Voy a poner un ejemplo de cómo podemos ayudarnos: si hay una marchanta que es panista y un cliente que es perredista, la marchanta tiene miedo de que el cliente no vuelva a comprar, entonces la panista hace una sonrisa y el perredista también hace una sonrisa, prevalece la parte humana con la que coinciden los dos y entonces permiten un diálogo de la diferencia y este diálogo llega a ser de comprensión no de imposición o de poder". Por su parte, el director médico general de Médica Sur, considera que parte de la solución a este clima de tensión entre la gente se encuentra si estamos atentos a la resolución del problema postelectoral; y considera que hasta que se termine el aparente descontrol, la gente se tranquilizará. Recomienda además tener calma y ser muy pensantes de lo que ocurre. "Lo que pedimos es que el pensamiento sea bien congruente, para que en casos particulares en los que las personas tienen cierta patología que se aumenta con el estrés, como la hipertensión, no lleguen a tener un desenlace fatal", concluyó.
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