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| Syd Barret, el diamante loco de Pink Floyd |
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Rubén Castro / ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal Ciudad de México Martes 11 de julio de 2006 |
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Fue fundador de Pink Floyd y fuente de inspiración para obras como The Wall. Sin embargo, sólo grabó un disco con la banda al ser relegado por sus desequilibrios mentales
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Sólo participó en la primera placa de la basta discografía de la banda de rock progresivo Pink Floyd, aunque con eso le bastó para convertirse en mito.
Syd Barret nació el 6 de enero de 1946 en Cambridge, Inglaterra. De clase media, huérfano de padre, se interesó en la música a mediados de los años sesenta para convertirse en uno de los precursores del llamado rock psicodélico.
Estudió en la High School de la localidad, donde conoció a Roger Waters y también a David Gilmour, quien le enseñaría a tocar la guitarra y a la postre se convertiría en el sustituto de Barret en Pink Floyd
Amante del jazz y el blues, Barret es invitado por Waters a unirse a The Abdas, quien años después se convertiría en Pink Floyd, nombre propuesto por Barret y construido con los apellidos de dos de sus músicos predilectos: Pink Anderson y Floyd Council.
Tras diversas presentaciones en vivo, la banda firma un contrato con EMI y graban sus primeros sencillos: Arnold Layne y See Emily Play. Para 1967 lanza el primer álbum de Pink Floyd: The Piper At The Gates Of Down
Los temas desquiciados de este disco fueron compuestos casi en su totalidad por Barret: música acompañada por risas, sonidos extraños y ruidos de caricatura. Desde entonces, la prensa inglesa no dejó de alabarlo como uno de los grandes músicos en la historia del rock.
Sin embargo, la estrella brilló poco, pues su adicción al LSD lo alejó del grupo: retardos a los ensayos, desvanecimientos en escena, tensiones internas. Waters terminó por relegarlo del grupo.
En 1968 sale a la venta el segundo disco de Pink Floyd, sólo con un tema de Barret, quien para entonces ya iniciaba su carrera en solitario. Cabe decir que su estado mental, derivado al abuso de la droga, era ya lioso.
En su locura, fue capaz de grabar todavía dos platos solistas The Madcap Laughs y Barrett, éste último en 1970.
Ya nada era igual. Separado de su familia, que lo abandonó por sus desajustes mentales, el fundador de una de la bandas más importantes en la historia dejó también la música.
Sus últimos días vivió como ermitaño, dedicado a la lectura y a la jardinería, para luego morir a los 60 años.
La leyenda de tan singular personaje la construyeron en parte sus ex compañeros, que le dedicaron varias canciones, entre ellas, Shine on you crazy diamond (Continúa brillando, loco diamante) del disco Wish you were here (1975).
De igual forma, el desequilibrio mental de Barret sirvió de inspiración para que Pink Floyd grabará sus mayores éxitos: Dark Side of the Moon (1973) y The Wall (1979).
rcr/mgg |
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