![]() | Formato de impresión patrocinado por | ||
| Opinan columnistas de EL UNIVERSAL sobre jornada postelectoral |
|
Redacción EL UNIVERSAL.com.mx
El Universal Ciudad de México Jueves 06 de julio de 2006 |
|
|
|
Francisco Cárdenas Cruz / Pulso político / AMLO y Calderón, en un cerrado final Los cómputos oficiales en los 300 distritos electorales que se iniciaron a las 8:00 horas de ayer y que anoche continuaban, lejos de darle transparencia a los resultados, empezaron a ensombrecerlos y a sembrar dudas, lo que llevó a Andrés Manuel López Obrador y a los dirigentes nacionales del PRD, PT y Convergencia que lo apoyaron en la contienda, a insistir en su exigencia de que de no contarse voto por voto, no reconocerán las cifras finales que arroje el recuento de sufragios.
La ley establece que sólo se puede abrir una urna cuando existe evidencia contundente de una irregularidad.
Está claro que asistimos a una bien diseñada estrategia de desprestigio a las instituciones.
Y el conteo oficial ?ya no el PREP, que finalmente eran resultados preliminares como su nombre lo indica? inició ayer. Vaya emoción de sube y baja todo el día.
Diversas fuentes creen ver las huellas digitales de Ricardo Monreal en la muy eficaz estrategia que dio al PRD ayer, hora tras hora y hasta el cierre de este espacio, la ventaja de Andrés Manuel López Obrador en el recuento de las juntas distritales electorales que mantuvieron sin aliento al país durante todo el día. Si el propósito fue que los mexicanos nos fuéramos a dormir con esa idea en la mente, fue logrado con éxito.
Hay en el ambiente una tristeza pesada. No hay nadie que no se sienta perturbado, inquieto. Y lo contrario también: no hay nadie que se sienta triunfador. Es como si estuviéramos en un callejón sin salida en el que cualquier cosa que se haga sólo va a servir para ratificar la desconfianza. Pero tiene razón Ciro Gómez Leyva: este escenario es el que los mexicanos elegimos. No es un error, no es un accidente, es nuestra voluntad que las cosas sean así.
Unos minutos después de que el presidente consejero del Instituto Federal Electoral hiciera un llamado a la prudencia, Andrés Manuel se declaró ganador. Muchos de sus votantes nos quedamos sin habla. Calderón se autoproclamó ganador. Al segundo. De la misma, única Presidencia. Mientras el conteo de votos avanzaba, nuestros candidatos se colocaban la banda presidencial. Desestimar a las instituciones construidas por la República implica riesgos. No es lo mismo que exigirles una meticulosa rendición de cuentas. Noche larga. Ciudadanos desbrujulados, y tristes. Temerosos de contar gotas de sangre en los días por venir. Cuando lo que toca contar son votos. La civilidad contiene. El domingo la elegimos. Mayoritariamente.
La jornada electoral del pasado domingo nos mostró a una ciudadanía madura y activa. Los reportes indican casi 60% de participación, y en lugares como el Distrito Federal se alcanzó casi 70%. Aunque los sufragios no constituyen sino uno de los elementos de participación en la vida pública, sí reflejan un índice de la vitalidad política ciudadana.
Los mexicanos estamos viviendo una etapa excepcional en la historia de nuestro país, que sin duda marcará no sólo el presente sino también el futuro de la política nacional. Incluso los extranjeros están sorprendidos de cómo se había llevado a cabo el proceso electoral, en el cual participamos más de 41 millones de ciudadanos, incluyendo cerca de 40 mil que radican en el extranjero.
Resulta sumamente grave para la credibilidad, no sólo en el proceso electoral, sino de las instituciones electorales, que en el PREP que realizó el IFE el domingo pasado no se hayan contabilizado 11 mil 184 actas que representaban ni más ni menos que dos millones 581 mil 586 votos, y resulta todavía más escandaloso que la mayor parte de esos sufragios eran precisamente para Andrés Manuel López Obrador y que, además, puesto que el PREP cerró con 98.45%, todavía no estuvieran incluidos en ese cómputo más de dos millones de votos.
El fantasma del conflicto postelectoral recorre al país y amenaza con empañar un proceso electoral ejemplar como el que tuvimos el domingo pasado. Lo cerrado de la competencia por la Presidencia de la República exige prudencia y paciencia por parte de los candidatos y los partidos. Lo ha solicitado el Instituto Federal Electoral (IFE), lo demanda la ciudadanía, lo necesita nuestra democracia. Sin embargo, el candidato de la coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, y sus voceros no han mostrado reserva alguna para impugnar los resultados preliminares y para cuestionar la legalidad del proceso electoral.
Si bien es un hecho que el PRI perdió la elección presidencial del pasado 2 de julio y que, incluso, vio su pujanza menguada en ambas cámaras del Poder Legislativo, es importante señalar que mostró una vez más sus 10 millones de votos duros, lo que equivale a aceptar que, aún perdiendo, el PRI sigue siendo una fuerza absolutamente significativa en la vida nacional. Tanto así que hoy por hoy 54% de la población mexicana es gobernada por este instituto político.
|
|
© 2009 Copyright El Universal-El Universal Online |