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| Campañas negativas sí influyeron |
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Jorge Buendía y José Luis Bustos
El Universal Lunes 03 de julio de 2006 |
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La votación se polarizó; sufragaron por AMLO los de menores ingresos y escolaridad
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Ayer se efectuaron las elecciones más competidas en la historia de México. Ante lo cerrado de la competencia por la Presidencia de la República, es interesante analizar otros aspectos clave del proceso, como los referentes a los niveles de participación, los determinantes del voto y cuál es el mandato de los votantes. En niveles de participación es destacable que los hombres acudieron ligeramente en mayor proporción a las urnas que las mujeres: así, aunque las mujeres representan 51.3% de la lista nominal, 48.78% acudió a las urnas. La proporción de hombres que votó es de 51.22%, en tanto su peso en la lista nominal es de 48.1%. Al analizar por segmentos de edad, podemos ver que el abstencionismo fue mayor entre las personas de 65 años y más (su asistencia a las urnas fue en 7% menor a su peso en la lista nominal). La elección se polarizó en términos de ingresos. Si revisamos qué segmentos apoyaron los dos candidatos punteros, encontramos que mientras AMLO encontró mayor apoyo entre las personas con escolaridad e ingresos bajos, Felipe Calderón obtuvo mayor proporción de votos entre las personas de ingresos y escolaridad altos. Al analizar los determinantes del voto, es evidente que las evaluaciones que hacen los ciudadanos sobre la gestión del presidente Fox y la situación del país influyeron en las decisiones de los votantes. Por ejemplo, entre los ciudadanos que aprueban la gestión del Presidente, 47.6% votó por Calderón y 19.2% por López Obrador. Las campañas negativas entre los candidatos punteros sí tuvieron efectos en el electorado. De este modo, entre lo votantes que señalan que en su decisión de voto influyeron las afirmaciones de que López Obrador es un peligro para México, el 52.2% votó por Felipe Calderón y solamente el 17.34% lo hizo por AMLO. En contraste, entre los ciudadanos que se vieron influidos por las acusaciones sobre el cuñado de Felipe Calderón, el 56.6% votó por AMLO y solamente el 20.5% lo hizo por Felipe Calderón. También tuvieron impacto, aunque menor medida, las críticas de López Obrador al presidente Fox; por ejemplo cuando lo llamó "chachalaca", y las afirmaciones de que Calderón defiende los intereses de los banqueros y los empresarios. Mucho se comentó también en el contexto preelectoral sobre la importancia del voto "útil" o "estratégico". En términos generales, éste no tuvo un impacto significativo en el resultado de la elección. Aunque el 12% del electorado votó en forma estratégica, el 4% lo hizo a favor de AMLO, el 3% a favor de Roberto Madrazo, otro 3% a favor de Felipe Calderón y el 2% lo hizo por otros candidatos. Si analizamos qué tantos votos perdieron los cinco candidatos debido a que los votantes pensaron que tenían pocas posibilidades de ganar, tampoco encontramos diferencias, lo cual indica que en balance, el voto "útil" no representó un factor decisivo en la elección. En contraste, el voto dividido entre presidente y diputados federales sí fue importante, sobre todo en términos del apoyo que el próximo presidente encontrará en el Congreso, ya que el 16% de los ciudadanos votó por un partido para la Presidencia de la República, y por otro partido para diputados federales. El voto dividido se dio en mayor medida entre los votantes jóvenes, los profesionistas y los votantes independientes de los partidos políticos. Al hablar de los factores determinantes del voto del año 2000, indudablemente el deseo de cambio en el partido en el gobierno fue determinante para decidir la elección. Ahora los votantes del cambio, aquellos que votaron por Fox en el año 2000, mantuvieron en mayor proporción su voto hacia el PAN (62.9%), el 26.6% votó por AMLO, el 6.6% por Madrazo y el 3.9% por otros candidatos. Es decir, una buena parte le dio continuidad al PAN, el cual tuvo al cambio como mandato principal de los votantes en el 2000. Para el próximo presidente de la República, el mandato electoral va en el sentido de que logre acuerdos con la oposición para sacar adelante las reformas que necesita el país en materia política, económica y energética. De ahí que el 67% de los votantes considere que el próximo presidente debe incluir en su gabinete a la oposición, y que sorprendentemente el 61% opine que los diputados deben apoyar las iniciativas del presidente (por cierto, tal parece que la Cámara Baja estará dividida en tercios). Para poner un ejemplo, en materia energética el 64.8% de los votantes demanda gas y electricidad baratos para las familias más pobres. Así las cosas, parece evidente que si hace seis años la ciudadanía pedía cambio, ahora lo que quiere son acuerdos constructivos para el desarrollo del país.
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