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40 aniversario del estadio Azteca
Arturo Salgado Gudiño
El Universal

Domingo 28 de mayo de 2006

La catedral del futbol mexicano cumple mañana cuatro décadas de ser el escenario por excelencia de la capital

Cuarenta años de intensidad y el Estadio Azteca se ve como si nada. El concreto está intacto, el césped tan verde como el 29 de mayo de 1966, día de su inauguración, y el sueño inicial de convertirlo en la catedral del futbol mexicano, que hoy es una sólida realidad.

La mole de concreto que se alza sobre una superficie de más de 300 mil metros cuadrados en los terrenos de Santa Úrsula fue concebido en un inicio para ser el hogar de los entonces Cremas del América.

El proyecto tomó proporciones monumentales cuando Emilio Azcárraga Milmo, presidente de Telesistema Mexicano (antecesor de Televisa), y Guillermo Cañedo, presidente de los llamados millonetas, vieron en la creación del Azteca la obra que traería bajo el brazo la sede de la Copa del Mundo de 1970.

Fueron al final tres los proyectos que compitieron para materializar la obra. Y el del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez se impuso por un detalle sobre sus competidores: El techo volado, sin columnas que obstruyeran la visibilidad del espectador, eso convenció a Emilio Azcárraga Milmo para que en 1962 se colocara la primera piedra y cuatro años antes del Mundial el Azteca estuviera terminado.

La inauguración estuvo a cargo del hijo predilecto de la televisora. El América empató 2-2 con el Torino de Italia en juego que terminó 2-2, y que vio en su primer anotador al brasileño Arlindo dos Santos, americanista que mandó al frente a su equipo en el primer lapso.

El gol del primer mexicano vendría hasta el 2 de junio, cuando Roberto La Caña Martínez del Necaxa marcó en el duelo que los Electricistas perdieron 3-1 ante el Valencia.

Y si de primeras veces se trata no se puede ignorar el debut de la Selección Mexicana en el Azteca. Ignacio Trelles era el técnico y el rival el Tottenham Hotspur de Inglaterra. El Tri venía de una gira por Europa y no pudo evitar la derrota: 1-0 ante los ingleses el 12 de junio de 1966.

De ahí en adelante, la historia del Azteca se hace mítica. Capaz de albergar lo mismo a una final de juegos Olímpicos (1968), que dos finales de Copa del Mundo (1970 y 1986).

O igual una noche memorable de boxeo en 1967, con Vicente Saldívar como gran triunfador sobre Howard Winston ante 40 mil espectadores; que con el legendario Julio César Chávez y un récord de asistencia de 132 mil 274 aficionados, al vencer a Greg Haugen en 1993.

Ni que decir de sus noches de futbol americano ya sea con el clásico Universidad contra Politécnico en 1970, o en la NFL, cuando cambió su línea del mediocampo por un emparrillado para recibir el Tazón América en 1994, entre Vaqueros de Dallas y los hoy desaparecidos Petroleros de Houston. Ni que decir del primer duelo de temporada regular de la NFL fuera de Estados Unidos en 2005 entre Cardenales y 49ers.

El coloso tuvo para todo. Mundial Juvenil (1993), un par de Copas de Oro (1993 y 2003), la coronación de México en la Confederaciones 1999.

Pero el Azteca tenía que ir más allá. Ser casi celestial, por eso no fue raro que se convirtiera literalmente en un templo para recibir al papa Juan Pablo II en 1999.

Vaya, su corazón de concreto incluso tuvo para la música de Elton John, U2, Michael Jackson, Gloria Estefan, Juan Gabriel. No hay duda, son 40 años intensos, bien cumplidos, pero el Azteca sigue como si nada.



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