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Evangelina, feliz con inédita protesta ecologista
EFE
El Universal
Viena
Sábado 13 de mayo de 2006

La "reina del carnaval" de la ciudad argentina de Gualeguaychú, que irrumpió ayer en la cumbre eurolatinoamericana de Viena, asegura que sus padres están orgullosos de ella y que no sabe qué hará con todas las ofertas que le han llovido

Con más ropa encima y ya tranquila, la "reina del carnaval" de la ciudad argentina de Gualeguaychú, que irrumpió ayer en la cumbre eurolatinoamericana de Viena con un llamativo bikini, se da por satisfecha porque el mundo sabe hoy del conflicto por las empresas papeleras en Uruguay.

Un poco sorprendida por la repercusión de su singular protesta, Evangelina Carrozo, de 26 años y un cuerpo escultural, dijo en una entrevista a Efe que la instalación de las papeleras de la española Ence y la finlandesa Botnia en la ciudad uruguaya de Fray Bentos, vecina a Gualeguaychú, "va a ocasionar un desastre ambiental".

"Queremos que las plantas se instalen en otro lugar y se cambie el método de producción", declaró con seguridad y ajena a cualquier controversia que pueda suscitar el hecho de que se mostrase tan liviana de ropa y provocativa. "La exposición del cuerpo es algo natural para mí y volvería a hacerlo. Estoy acostumbrada".

Con una credencial de periodista en regla, Carrozo entró el viernes en el centro donde se celebraba la cumbre y mientras 60 líderes, en su inmensa mayoría hombres, posaban para la foto de familia, se quitó el abrigo y se quedó en un bikini negro con lentejuelas y unas botas de tacón alto mientras alzaba una pancarta.

"Basta de papeleras contaminantes. Greenpeace", se leía en el cartel que portaba "la reina del carnaval" de Gualeguaychú ante unos presidentes que, en general, reaccionaron con sonrisas y algunas miradas picaronas, incluso con aplausos, como el venezolano Hugo Chávez.

"Fue perfecto", consideró Carrozo, entre bocado y bocado de un trozo de tarta de chocolate, sentada en la terraza de una cafetería ubicada en un idílico parque del centro de la capital austríaca. "Como mucho y estoy flaca", explicó la joven, que dijo ser estudiante de nutrición y peluquería, y no tener novio.

Vestida con pantalones vaqueros, unas botas marrones y una camiseta, una imagen que nada tiene que ver con la que hoy es portada de toda la prensa mundial, la pequeña de una familia de cinco hermanos admitió que pasó muchos nervios -"me transpiraban las manos", recordó- y que no durmió en muchos días.

"Hoy fue que finalmente dormí ocho horas seguidas", señaló, poco antes de ponerse una camiseta de Greenpeace con una señal de tráfico de prohibición encima de un pez contaminado.

Ella misma aclaró que no es miembro de ese grupo ecologista, aunque comparte sus ideales de defensa del medio ambiente.

Contó que su credencial fue tramitada por el semanal argentino "El Diario de Morón", en el suburbio de Buenos Aires, y que el jueves estuvo en el centro de la cumbre para organizar la logística de la protesta.

Como había planeado con Paula Brufman, una activista de Greenpeace en Argentina, el viernes se puso el bikini en un baño cercano al lugar donde iban a posar los presidentes y se cubrió con un abrigo. Con una pequeña cámara de fotos se apostó en el lugar donde estaban el resto de los periodistas y espero el momento.

El operativo, sin embargo, estuvo a punto de irse al traste. Una agente de seguridad debió de notar sus nervios porque, según relató, se acercó a ella y le preguntó dónde tenía su cámara, momento en el que Brufman, a sabiendas de que Carrozo no habla inglés, reaccionó con premura y le dijo en ese idioma que sí que la tenía.

Brufman fue invitada entonces a irse del lugar y Carrozo, integrante de la asamblea ciudadana ambientalista de Gualeguaychú, se quedó allí sola pero segura de que iba a poner en práctica el plan que había ideado la organización ecologista.

"Eran tales los nervios que ni miré ni pensé", recordó Carrozo de los instantes previos a la protesta. Todo fue muy rápido, y un agente de seguridad la tomó por la cintura y la sacó del centro, mientras fotógrafos de todo el mundo inmortalizaban el momento.

Se cumplía así su sueño de llamar la atención de los presidentes sobre el problema de las papeleras, que desde hace meses ha sido motivo de multitudinarias protestas y ha enfrentado de tal modo a Buenos Aires y Montevideo hasta el punto de que Argentina ha denunciado a su vecino ante la justicia internacional.

"La reina del carnaval", que al salir del centro "Reed Messe Wien" fue a unas oficinas de Greenpeace en Viena, afirmó que sus padres "están muy orgullosos" de ella y que no sabe qué hará con todas las ofertas que le han llovido. "Vamos a ver de qué se trata. Yo vine aquí por esa acción y no aspiro a otras cosas después de esto".

"No quiero ni pensar lo que va a ser cuando regrese a Argentina", añadió Carrozo, que viaja hoy a su país después de 48 horas en el punto de mira de las cámaras.

mgg



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