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| Rosca de Reyes, tradición que une a la familia |
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Notimex
El Universal Ciudad de México Miércoles 05 de enero de 2005 |
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Año con año, una panificadora del Centro Histórico de la ciudad de México ofrece siete diferentes tamaños de roscas, que van de los 35 a los 350 pesos
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Como cada año, el Día de Reyes es para el mexicano una oportunidad más para reunirse y compartir en familia la Rosca de Reyes, por lo que anaqueles y mostradores de miles de panaderías se abarrotan con esponjosos y azucarados óvalos de pan, que según los historiadores se consumen desde la época de los romanos. Ya sea en la típica forma elíptica azucarada y adornada con trozos de fruta seca; envinada o barnizada con miel y adornada con ajonjolí, o en su presentación "dietética", elaborada en forma circular con harinas de diversos cereales, las panaderías mexicanas ofrecen las roscas de reyes en diferentes precios, tamaños y estilos. Ubicada en la calle 16 de Septiembre del Centro Histórico de esta capital, una de las panaderías más añejas de México, que fuera fundada en 1927, ofrece año con año siete diferentes tamaños de roscas, que van de los 35 a los 350 pesos. Caracterizada por sólo elaborar la tradicional rosca azucarada, adornada con acitrón e higos, y rellena de los clásicos muñequitos de plástico, el establecimiento ofrece sus variedades en cajas de colores, así, la más pequeña se identifica con el color naranja y tiene un precio de 35 pesos. A partir de ahí, lo costos van de 50, 85, 125, 170 o 245 pesos por una rosca para 35 personas o la enorme "tabla", de 350 pesos, que alcanza para unas 50 personas. De acuerdo con algunos historiadores, la tradición de partir la rosca de reyes en México data hace 400 años, cuando después de establecerse el virreinato la gente comenzó a juntarse año con año con la intención de compartir este delicioso pan. Para los pobladores de España, la costumbre es mucho más añeja pues fue asimilada de sus vecinos franceses, quienes en la Edad Media comenzaron a celebrar la llegada de los Reyes Magos a Belén, en aquellos tiempos, el niño o "muñequito" del relleno era sustituido por una semilla de haba y como ahora, quien encontraba el haba se convertía en compadre del anfitrión. Con la promesa de que en algunas de sus roscas los comensales pueden encontrar no una haba sino un niño de 14 quilates de oro, en otra panadería de gran tradición en la capital se pueden adquirir las roscas de acuerdo al peso. |
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