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El comunista pragmático
Eduardo Mora
El Universal

Viernes 09 de enero de 2009

No tiene el carisma ni la estrategia de Fidel, siempre ha estado bajo su sombra, pero ahora lleva las riendas de Cuba y hasta se ha mostrado flexible para un encuentro con Obama

eduardo.mora@eluniversal.com.mx

 

 

Al cumplirse 50 años de la Revolución Cubana, el pasado 1 de enero, Raúl Castro, presidente de Cuba, rindió homenaje al pueblo cubano, por su “valor, fidelidad, vocación solidaria e internacionalista, a su espíritu de sacrificio, su confianza en la victoria, en el Partido (Comunista), en su máximo líder y sobre todo en sí mismo”. El “máximo líder” al que se refería, obviamente, no era él, sino su hermano mayor, Fidel Castro, a quien ofreció un tributo explícito en el mismo acto celebrado en Santiago de Cuba: “Un individuo no hace la historia, lo sabemos, pero hay hombres imprescindibles capaces de influir en su curso de manera decisiva. Fidel es uno de ellos, nadie lo duda, ni aun sus enemigos más acérrimos”.

Es que Raúl, a quien sus hermanos llamaban Pulguita cuando eran niños, siempre ha estado a la sombra de Fidel, incluso ahora cuando se acerca a su primer año como presidente de Cuba, puesto que ocupó interinamente desde finales de julio de 2006 hasta febrero del año pasado, tras la larga convalecencia de su hermano, el comandante en jefe de la Revolución cubana.

Raúl tiene ahora en sus manos las riendas del gobierno de la isla, es el jefe de Estado, como tal viaja al extranjero, ofrece un diálogo sin condiciones al próximo presidente de Estados Unidos, toma decisiones administrativas y designa altos funcionarios. Pero aún está a la sombra de Fidel, quien ya no gobierna ni habla, pero escribe editoriales y reflexiones sobre el destino de Cuba y los problemas de la realidad internacional contemporánea. No es que Fidel “dicte línea” a Raúl, pero éste no deja de reconocer la sabiduría de quien rigió los destinos de su país por casi cuatro décadas.

“Es un privilegio ser hermano de Fidel. Él ha sido mi héroe desde mi niñez”, confesó Raúl en 1993. Fidel a su vez confesó años después que de niño Raúl “era un poco malcriado, a veces yo tenía que regañarlo”.

 

En la fiesta del medio siglo de la revolución, Raúl puso flores al prócer cubano José Martí, y a los caídos en el asalto al Cuartel Moncada (1953), que dio inicio a la lucha contra la dictadura de Batista. Y lo hizo en nombre de Fidel.

 

¿Quién es Raúl Castro? En una entrevista con este diario publicada el 22 de enero de 2007, el ex analista de la CIA, Brian Latell, autor del libro Después de Fidel, dijo que “Raúl ha vivido en la sombra. Le gusta vivir y trabajar en la sombra, tras bambalinas. Es un hombre modesto. Fidel, obviamente, es un tipo narcisista. El otro nombre de Raúl es Modesto, Raúl Modesto. No es carismático, no tiene el sentido ni la capacidad estratégica de su hermano Fidel”. El historiador Rafael Rojas dice que su falta de carisma hace a Raúl un político más institucional.

 

Latell sostiene que Raúl y Fidel tienen padres biológicos diferentes. Raúl, nacido el 3 de junio de 1931, es hijo de un militar batistiano llamado Felipe Miraval, alias El Chino, mientras que Fidel, nacido el 13 de agosto de 1926, es hijo de Ángel Castro. Ambos hermanos Castro, educados en su infancia por los jesuitas, “son hombres muy distintos... sus personalidades, sus estructuras psicológicas emocionales. Sus mentes son muy diferentes”, según el analista de la agencia de espionaje estadounidense.

 

Raúl fue recibido en diciembre pasado en el seno del Grupo de Río en la cumbre del grupo latinoamericano celebrada en Brasil. Pareció dejar atrás la leyenda negra del matón que ejecutaba u ordenaba la ejecución de los matones de Batista, del hombre duro e implacable, “el Robespierre” de la Revolución cubana. Finalmente, era él, y no Fidel, el verdadero comunista en los años iniciales de la insurgencia.

Raúl participó en un congreso de jóvenes en Viena patrocinado por el Kremlin en 1953 y menos de una década después, en un viaje a la URSS en julio de 1962, obtuvo del premier ruso Nikita Khrushchev el compromiso de la instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba. Fue también Raúl quien presentó al Che Guevara a Fidel en México en 1955.

Raúl sigue siendo comunista, pero muy pragmático, al que ahora atrae el modelo chino, con su exitosa reforma económica, pero nula apertura política.

Es el revolucionario nada romántico que advierte al pueblo de Cuba que los sacrificios no terminan.

 

 



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