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| ‘Iván’ era el hombre fuerte del Presidente |
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Sergio Javier Jiménez y Antonio Bautista
El Universal Miércoles 05 de noviembre de 2008 |
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A sus 37 años, era el integrante más joven del gabinete. Ingresó a la política en 1997
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politica@eluniversal.com.mx
De Iván —como llamaban a Juan Camilo Mouriño Terrazo en la intimidad familiar— decían los que lo conocieron de cerca que era un hombre que no tenía enemigos. Lo identificaban como un sujeto amable, de costumbres familiares, muy allegado a sus hijos y a sus padres, aunque poco expresivo. Juan Camilo Mouriño Terrazo, cuya historia comenzó del otro lado del Atlántico, en Madrid, hace 37 años, era considerado el “hombre fuerte” del presidente Felipe Calderón desde el 2 de julio de 2006. Fue coordinador del equipo de transición del actual mandatario y se desempeñó como jefe de la Oficina de la Presidencia desde los inicios del gobierno, el 1 de diciembre de 2006.
Iván, quien a los 18 años adoptó la nacionalidad mexicana, se convirtió en el integrante más joven del gabinete presidencial al asumir la titularidad de la Secretaría de Gobernación, el 16 de enero de 2008.
Cuentan que antes de incursionar en política de altos niveles, solía viajar cada año a su tierra natal, España, acompañado por toda la familia. Juntos visitaban Vigo, a unos 600 kilómetros de Madrid, en verano, para acudir a la celebración del Cristo de la Victoria, la fiesta religiosa más importante de la ciudad.
Juan Camilo no era un hombre “persignado”; sin embargo, se casó bajo las leyes de la Iglesia católica con Mari Gely Escalante Castillo, hija de Eduardo Escalante, un poderoso constructor del país.
Nació el 1 de agosto de 1971 en la holgura económica y la abundancia gracias a su padre Carlos Mouriño Atanés; soló supo de la precariedad y el hambre —pero, sobre todo, del terror— cuando fue secuestrado a mediados de los 90. De ese hecho tenía presente el día de su liberación, un 1 de mayo, después de haber estado una semana atado de manos y con los ojos vendados.
Economista de profesión por la Universidad de Tampa, Florida, Iván se encargó de coordinar las acciones de seguridad del gobierno de Calderón en la guerra que libra contra los grupos de narcotraficantes, que han cobrado más de 4 mil muertes en lo que va de este año, según datos extraoficiales
Uno de sus últimos logros políticos fue la negociación para la reforma petrolera, aprobada la semana pasada con el respaldo de todas las bancadas del Congreso de la Unión.
Su marca favorita “para todo”, decía, era Ermenegildo Zegna.
De sus gustos, hay uno que todos le conocían, heredado de su papá: el futbol, aunque desde sus tiempos estudiantiles era aficionado al equipo de futbol americano Los Bucaneros de Tampa Bay. Otro era la buena comida, los mariscos especialmente, excepto el llamado “relleno negro”, típico del sureste mexicano. Bebía whisky, aunque su favorito era el ron, el Appleton Special.
Ingresó a la política en 1997, cuando compitió, impulsado por su padre, para ser diputado local por el PAN. Ganó el quinto distrito y se convirtió en el diputado más joven de la 56 Legislatura, con 26 años. Después, por la vía plurinominal, llegó a ser diputado federal. Es ahí donde hizo match con Felipe Calderón, coordinador de la bancada en la 58 Legislatura. Calderón vio en él a un economista promisorio, y lo hizo su colaborador como presidente de la Comisión de Energía de la Cámara en 2000.
Luego fue asesor de Calderón cuando éste era titular de Energía, los años 2003 y 2004. Ocupó el cargo de subsecretario de Energía.
Desde entonces, su proximidad y lealtad hacia Calderón fueron permanentes. En diciembre de 2006 se convirtió en el operador en las sombras del mandatario mexicano, quien lo designó jefe de la Oficina de la Presidencia.
El cobijo paterno Carlos Mouriño Atanés tuvo tres hijos: Carlos, María de los Ángeles y Juan Camilo. Emigró a México en busca de oportunidades y comenzó a estrechar relaciones con la clase política de Campeche. Consiguió ser amigo de políticos priístas, de gobernadores, alcaldes y legisladores. Ese trabajo debía rendir frutos, pero ya no con él, sino con sus hijos. Mouriño Atanés había abierto el camino para que sus pupilos lo aprovecharan. Les abrió la puerta de las relaciones públicas, la grilla, los negocios y la política. Así se acercó al PRI, pero en 2000 optó por el PAN.
Carlos, por ser el mayor, se dedicó a mantener los negocios de la familia, mientras el hijo chico, Juan Camilo, fue quien incursionó en política.
Mouriño Atanés, según información proveniente de Vigo, España, nació el 4 de marzo de 1943. Siempre fue apasionado del futbol y el clímax de su afición llegó este año, cuando se convirtió en presidente del Celta de Vigo.
Viajó a México en 1978, después de haber trabajado en España como auxiliar administrativo en la compañía Viajes Amado, y en Lage y Cia., SA. En Madrid fungió como jefe de Administración de Riomiño, SA, y más tarde como director general de Nautrónica, SA.
Ya en tierras mexicanas trabajó para una cadena hotelera, y a partir de 1985 fue presidente del criticado Grupo Energético del Sureste (GES), acusado de aprovechar sus influencias políticas para crecer y hacerse de 35 estaciones de gasolina en cinco estados de la República.
Sus intereses no concluyeron ahí. Ha sido consejero bancario de Banamex, Banca Serfin e Inverlat, entre otros, y presidente de Gándara Censa, Construcciones Exisa e Inverhismex. Como un rey Midas, ha entrado a negocios como las franquicias de alimentos Burguer King, Benedetti’s Pizzas, Church’s Chicken y helados Baskin Robbins, entre otros.
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