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Llega como todo civil: sin apoyo de multitud
Fidel Samaniego
El Universal

Miércoles 05 de noviembre de 2008



fidel.samaniego@eluniversal.com.mx

Yuna semana después, regresó. Ya no le acompañó una multitud. Y tuvo que entrar al Palacio Legislativo a pie, y registrarse, pasar bajo el arco detector de metales. Tampoco encontró a su paso las murallas de acero y las humanas, ningún dispositivo de seguridad. Parecía ayer sí, un ciudadano común y corriente.

Pero minutos más tarde, en el lugar principal de la mesa, en el Salón de Protocolo de San Lázaro, Javier González Garza, presidente de la Junta de Coordinación Política, lo presentó como: “¡El presidente legítimo de México!”. Y Andrés Manuel López Obrador sonrió agradecido, se dispuso a dar su segundo mensaje, en siete días, en el mismo lugar, y casi con la misma gente.

 

Estaban ahí, con él, legisladores del PT, de Convergencia y del PRD. López Obrador vestía con traje, pero ya sin la corbata del color amarillo perredista que antes tanto le gustaba, la cambió por una de tono salmón. Como su invitada especial, la que fuera maestra de tantos economistas, Ifigenia Martínez.

 

Andrés Manuel López Obrador y su muy especial circunstancia. Repitió el diagnóstico de la situación económica. Propuso acciones. Dijo a sus legisladores lo que deben o que tienen que hacer al negociar el presupuesto para el próximo año. Una negociación que está prácticamente terminada. Y después de hablar ante un atento, respetuoso, devoto auditorio, se marchó. Como siempre, acompañado por su fiel Nico y el leal César Yáñez.

 

Minutos antes de que él retornara a San Lázaro, en la plaza central del Palacio Legislativo, se izó la bandera y una banda tocó el Himno Nacional. Diputados del PRD formaban una fila, cantaron, pero no levantaron las manos para hacer la “V”. No eran honores de ordenanza a su líder, se trató de la ceremonia acostumbrada para cada primer martes de mes.

Y López Obrador ya estaba lejos de la Cámara de Diputados cuando en el vestíbulo del recinto se escucharon con su inmortal sonoridad las notas iniciales de la Quinta Sinfonía de Beethoven. Iniciaba en esos momentos un concierto, la ofrenda musical a los muertos, organizada por otro convencido lopezobradorista, José Alfonso Suárez del Real. Un breve concierto de la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez.

Más tarde se iniciaría la sesión del pleno. Una sesión absolutamente lamentable. Nadie hacía caso de nada. Pocos, muy pocos legisladores, por largos ratos, no más de 50 estaban en el salón de sesiones.

 

 



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