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| La otra cara de la inseguridad |
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MARÍA DE LA LUZ GONZÁLEZ El Universal Lunes 13 de octubre de 2008 |
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Defenderse de la delincuencia representa un costo para el país superior a 130 mil millones de dólares, señala un estudio del BID; además de que ese flagelo frena el desarrollo
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justicia@eluniversal.com.mx En los últimos 10 años, los mexicanos han aumentado su gasto en medidas de protección personal, familiar y empresarial, ante la incapacidad del Estado de garantizar la seguridad pública suficiente y eficiente, coincidieron el investigador Arturo Arango y prestadores de servicios de seguridad privada. Alarmas antirrobo, muros, rejas, blindaje de vehículos, circuitos cerrados de televisión, rastreo satelital de mercancías y servicios de protección ejecutiva (un término que define a escoltas de alto nivel entrenados en el extranjero) se volvieron parte del lenguaje y gasto cotidiano de mexicanos. El gobierno federal reconoce que el costo de la inseguridad frena el crecimiento del país en un monto equivalente a 1% del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, cerca de 9 mil millones de dólares, pero un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) calcula ese costo en casi 15% del PIB: alrededor de 130 mil millones de dólares. Esa cantidad, según el estudio Violencia en América Latina, epidemiología y costos, se integra por costos directos e indirectos. Los primeros son los relacionados con pérdidas materiales y en salud sobre el bienestar de la sociedad, e incluyen contratación de servicios de seguridad privada, guardias, escoltas, equipos de seguridad y primas de seguros. Los costos indirectos se reflejan en la disminución del bienestar por pérdidas en productividad, inversión y oportunidades de consumo, como las inversiones y el turismo que no llegan al país por la inseguridad y una calificación con mayor nivel en el índice de riesgo-país. Según el estudio, el costo de la inseguridad en México (14.8% del PIB) es superior al promedio de América Latina, de 14.2% , y sólo lo supera Colombia, con 24.7%. Estado no garantiza seguridad pública Arturo Arango, investigador de seguridad pública en México, afirma que el Estado mexicano no puede garantizar seguridad pública de calidad, entre otras causas, porque no se combate al crimen de manera adecuada, sino sólo con medidas reactivas, sin incluir acciones de prevención. “Entre 1997 y 2007, se han destinado 970 mil millones de pesos al Sistema Nacional de Seguridad Pública, pero no son suficientes más patrullas, más personal y más armas, si no se tiene siquiera un sistema que capte la información de todo el evento delictivo: debe haber planeación, políticas públicas y acciones específicas”, explica. Por ello, la ciudadanía organiza cada vez más su vida en función de autoprotegerse, ante la ineficiencia del Estado, destaca. “Si se va a comprar un auto, se elige el modelo que tiene menos reportes de robo; en las zonas residenciales se multiplican los anuncios de venta de casas, la gente se está mudando a condominios con seguridad privada, se limita la vida social; la mayoría de los negocios tienen rejas, alarmas o algún otro sistema de protección”, detalla. Ricardo Torres Escoto, integrante de la mesa directiva del Consejo Nacional de Seguridad Privada (CNSP), explica que es necesario diferenciar entre el costo normal de la seguridad y el generado por las deficiencias de la seguridad pública, que se ha incrementado en los últimos 12 años y, de manera particular, en los meses recientes. “En ninguna parte del mundo el Estado puede garantizar la seguridad en el interior de las empresas, como por ejemplo, evitar el robo hormiga, ahí tenemos que intervenir nosotros, tomar medidas preventivas, esa es el área en que trabajan las empresas de seguridad privada”, detalla. Explica que el mercado de la seguridad privada en México ha cambiado en los últimos 25 años y adopta una tendencia hacia la profesionalización de servicios; además, indica, el Estado mexicano ha trasladado a los ciudadanos el costo de la inseguridad. El costo de la inseguridad, precisa, “es cuando tenemos que contratar o comprar sistemas de rastreo satelital, para monitorear nuestras mercancías, o un camión escolta, para protegerlas en el traslado a un almacén o en la ruta de distribución; es tener que salir a la calle con vehículos blindados, sistemas de GPS para obtener protección”. Ese gasto adicional representa 12% del monto de ventas para empresas del país, señalan estudios del sector privado, refiere. El principio de la crisis Para Alejandro Desfassiaux Sánchez, presidente del Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial, la crisis de seguridad pública que enfrenta actualmente el país comenzó a gestarse el 10 de enero de 1982. En esa fecha, recordó, se decretó la desaparición de la Dirección de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia; la medida continuó aplicándose de manera indiscriminada en las siguientes administraciones, con limpias de policías en un intento de sanear corporaciones que no ha funcionado. “Ahora tenemos casi 60 mil ex policías en la calle que nadie sabe en qué andan”, alertó, mientras las corporaciones de seguridad pública están desarticuladas y no cuentan siquiera con un sistema de información criminal eficaz, que permita ubicar a los jefes de bandas delictivas, para golpear con efectividad a organizaciones criminales, señala. Ese escenario, destaca, obliga al empresario y al ciudadano común a ir asumiendo los costos de la inseguridad y gastar cada vez más en medidas de autoprotección. Por ejemplo, la demanda de servicio de guardia y protección creció en los últimos años, al grado de que hay una calificación especial entre quienes lo dan. Se trata del servicio de protección ejecutiva, que algunas empresas ofrecen como High Defense System e incluye escoltas altamente adiestrados, con capacitación en Israel, Estados Unidos y España, entre otros países y con permiso para portar armas. “No es un servicio nuevo”, aclara Desfassiaux, cuya empresa emplea estos escoltas. “Tiene alrededor de 10 años en el país, pero hay sólo unas 20 empresas en todo el país, con un aproximado de mil escoltas, que lo ofrecen con altos estándares de calidad, pues incluye rastreadores satelitales y apoyo operativo en cada entidad”. Por ello, alerta, quienes requieren esta protección deben tener cuidado e informarse, pues corren el riesgo de contratar a una de las cerca de 8 mil empresas de seguridad privada que operan de manera irregular y en ocasiones, son operadas por delincuentes o, en el mejor de los casos, defraudadores. Ese es otro costo de la inseguridad.
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